Padre de Lucy Fernandez Rompe en Llanto en Juicio por Accidente de Embarcación: “Fue el Último Abrazo”

Testimonios Desgarradores en el Juicio Contra George Pino

El martes, en una corte de Miami-Dade, Andrés Fernández, padre de Luciana “Lucy” Fernández, ofreció un testimonio que conmovió a todos los presentes. Recordó el último abrazo que le dio a su hija, hace cuatro años, cuando la dejaron en Elliott Key junto a George Pino, su esposa y otros amigos. “Me dio un abrazo, y lo recuerdo claramente porque fue la última vez que la sostuve con vida”, declaró Fernández con los ojos llenos de lágrimas.

George Pino, de 54 años, enfrenta cargos de homicidio involuntario y homicidio de embarcación por un accidente ocurrido el 4 de septiembre de 2022. Lucy, de 17 años, murió, y Katerina “Katy” Puig, ahora de 21 años, sufrió discapacidades físicas y neurológicas. Decenas de seres queridos de Lucy y partidarios de Pino llenaron la sala.

Los Hechos del Accidente

La familia Fernández y otros amigos se reunieron en Elliott Key, en la Bahía de Biscayne, para celebrar el cumpleaños 18 de la hija de Pino. Lucy y 11 amigos adolescentes viajaron desde Ocean Reef Club, una comunidad cerrada en north Key Largo. Pino conducía su embarcación Robalo de 29 pies cuando chocó contra un marcador de canal de acero, lanzando a todos los ocupantes al agua.

La fiscal Laura Adams argumentó que Pino actuó de manera imprudente: “Lucy está muerta porque el acusado no hizo lo más básico que exigen las reglas en el agua”. La defensa, encabezada por Howard Srebnick, sostiene que fue un accidente: “El señor Pino no buscaba emociones fuertes. No iba a exceso de velocidad. No hizo donas. No competía con otros botes. Esto fue, simple y llanamente, un accidente”.

El Testimonio del Padre

Andrés Fernández relató que llegó al banco de arena de Elliott Key alrededor de las 4 p.m., se ató a otro bote, bebió un ron con club soda y permaneció aproximadamente una hora. Luego regresó con su esposa Melissa a Ocean Reef para prepararse para ver el partido de fútbol inaugural de Florida State. Nunca llegó a verlo. Al enterarse del accidente, la pareja abordó su bote y buscó la escena. Fernández describió un caos con luces policiales y embarcaciones. Vio a Puig malherida, pero no a su hija. Gritaron: “¿Dónde está Lucy?”.

Finalmente, en el hospital Kendall Regional, descubrieron “la peor pesadilla de cualquier padre”, dijo Fernández. Lucy tenía tubos por todo el cuerpo y una enfermera intentaba restablecer su latido. Falleció a las 6 a.m. del día siguiente. Al lado de su cabeza hallaron un trozo de fibra de vidrio del bote de Pino. Al intentar retirarlo, un oficial les ordenó dejarlo como evidencia. “En ese momento, Meli y yo nos miramos y dijimos: ‘Nuestra hija es una pieza de evidencia’”, declaró Fernández entre lágrimas.

Testimonios de Testigos y Pasajeros

Camila Álvarez, de 21 años, una de las pasajeras, testificó que bebió 10 limonadas fuertes ese día, alcohol proporcionado por los Pino. Sin embargo, no vio a Pino beber. Carolina Monterrey, otra pasajera, sí lo vio bebiendo una cerveza en el banco de arena. Ambas afirmaron no sentirse inseguras con Pino al timón.

La defensa señaló que Pino se distrajo nueve segundos antes del impacto, perdiendo “conocimiento situacional”, pero que eso no constituye imprudencia. “Se necesita un leve giro del volante y ninguno de nosotros estaría aquí”, dijo Srebnick. Pino también afirmó inicialmente que la estela de otro bote causó el accidente, pero ningún testigo lo corroboró. La defensa atribuyó ese recuerdo a una lesión cerebral traumática que le generó “un falso recuerdo”.

Hilary Candela, amigo de Pino desde la infancia, testificó que llegó momentos después del accidente. Vio a Pino aferrado al casco del Robalo volcado. Candela le gritó que buscara debajo del bote, y Pino, aturdido, finalmente lo hizo y encontró a Lucy. James Gassenheimer realizó RCP en otra embarcación hasta que llegó un paramédico.

El juicio continúa, con la sala dividida entre el dolor de la familia Fernández y la defensa de Pino, quien, según su abogado, “tendrá que vivir con esto”.

Embarcación pequeña con chaleco salvavidas y un bote al fondo en aguas tranquilas
Contexto náutico similar al del accidente. Imagen ilustrativa.

“Todo lo que se necesitaba era un leve giro del volante, y ninguno de nosotros estaría aquí. El señor Pino fue humano y algo sucedió que quizá nunca sepamos.” – Howard Srebnick, abogado defensor.

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