Decisión histórica en el tribunal de Miami-Dade
En un fallo sin precedentes en el país, la madre Precious Bland, de 43 años, fue declarada no culpable por razón de demencia tras ahogar a su hija de 1 año en la bañera de su hogar en Miami. El juez del Circuito de Miami-Dade, Miguel de la O, determinó que Bland no comprendía la naturaleza de sus actos cuando cometió el crimen el 23 de agosto de 2021.
El caso es el primero en Estados Unidos donde una defensa basada en psicosis inducida por COVID resulta exitosa, según los abogados del caso. Bland renunció a un juicio con jurado y optó por que el juez decidiera su culpabilidad por homicidio agravado e intento de asesinato.

Detalles del suceso y la defensa
De acuerdo con el informe de arresto, Bland ahogó a su hija Emii en la bañera, la cual fue encontrada boca abajo con agua ensangrentada. Su esposo, Evan Bland, intentó detenerla, pero ella lo apuñaló en la cabeza y el cuello con un cuchillo que su hija adolescente le había conseguido. La joven también resultó herida en el antebrazo al tratar de rescatar a la bebé.
El abogado defensor Larry Handfield argumentó que su clienta sufría de delirios provocados por una infección de COVID. Bland creía que la pandemia iba a “matarlos a todos” y que su familia debía bautizarse en la bañera. Incluso días antes, había ido de puerta en puerta advirtiendo a los vecinos que no se vacunaran porque la vacuna era “la marca del diablo”.
Testimonios clave en el juicio
El esposo declaró que Bland no actuaba con normalidad en los días previos al crimen. Handfield sostuvo que ella intentó matar a su esposo porque se resistía al bautismo: “No quieres ser salvo, no quieres bautizarte, eres un demonio”, pensaba Bland en su delirio.
“No hay una explicación creíble aparte de su estado psicótico”, afirmó el juez Miguel de la O al dictar el veredicto.
Tras la muerte de Emii, Bland intentó apuñalarse y dispararse, pero no pudo por la gravedad de sus heridas. Una semana después de su arresto, aún escuchaba voces, según la defensa.
Antecedentes y reacciones
Pese a la tragedia, la defensa destacó que Bland era una madre amorosa y una oficial condecorada de la Marina, que sirvió en Irak y formó parte del equipo de seguridad del entonces presidente George W. Bush. “Yo amo a mis hijos. Solo estoy lista para retomar mi vida”, declaró Bland a los periodistas tras la audiencia.
La fiscal Elizabeth Utset argumentó que Bland estaba en una “situación de olla a presión” al cuidar a seis hijos, dos en pañales, y educar en casa a los otros cuatro, mientras su esposo trabajaba 12 a 14 horas diarias. La fiscal afirmó que las voces y la psicosis por COVID eran “una historia inventada y adornada”.
El juez determinó que no había motivo para internar a Bland en una institución mental y programó una audiencia para el jueves para definir los detalles de su liberación condicional, que incluirá un plan de tratamiento y monitoreo periódico, según la ley de Florida.
Bland salió del tribunal el martes por la tarde. Ha estado bajo arresto domiciliario con un monitor GPS desde septiembre de 2025, cuando el juez le concedió una fianza de $10,000. Anteriormente, había permanecido en la cárcel desde su arresto en 2021.