Prohibición de exámenes de manejo en español en Miami: el costo humano y económico de una política lingüística

El inicio de una nueva era para los conductores hispanohablantes

Desde el 6 de febrero, Florida exige que los exámenes de manejo —tanto el escrito como el práctico— se realicen únicamente en inglés. Esta medida, que elimina el examen en español, ha generado un impacto profundo en las comunidades inmigrantes de Miami-Dade, donde muchos conductores dependen del automóvil para trabajar, llevar a sus hijos al colegio o hacer compras básicas.

Instructores de escuelas de manejo en Hialeah, Miami y West Miami reportan que el cambio ha alargado el proceso de obtención de la licencia, aumentado los costos y elevado la ansiedad. La pregunta ya no es solo si el estudiante conoce las normas de tránsito, sino si las reconoce en inglés.

Mujer al volante con texto 'INGLES PARA PASAR EL EXAMEN DE MANEJO'

La preparación para el examen ahora incluye un enfoque intensivo en vocabulario técnico en inglés.

El gran cambio en las aulas

En la Tri-County Traffic School de Hialeah, la instructora y examinadora Alina Díaz Massino recuerda la semana anterior a la entrada en vigor de la regla: “Cientos de personas vinieron a clases la semana previa al 6 de febrero. ¿Qué te dice eso? Que hay mucha más gente allá afuera sin licencia. Están en las carreteras ilegalmente, poniendo en peligro a sí mismos y a los demás”.

Antes del cambio, las clases se enfocaban en explicar las leyes de tránsito de Florida en español. Ahora, las lecciones comienzan con la traducción y repetición de términos en inglés: “izquierda”, “derecha”, “semáforo”, “no pasar”. Díaz dibuja ejemplos de la pantalla del examen, enseña a los estudiantes dónde hacer clic y cómo moverse entre las preguntas. Lo que antes requería dos o tres clases ahora puede tomar semanas o meses.

Testimonios de quienes viven la barrera del idioma

Rafael Pérez, de 39 años, llegó desde República Dominicana hace poco más de un año. Con licencia en su país, su desafío fue leer en inglés rápidamente en una prueba cronometrada. “Cada vez que iba, memorizaba las nuevas preguntas que salían en la computadora. Si fallaba una, decía: ‘OK, esta dice que no puedo pasar aquí’, o ‘esta dice que no puedo girar a la izquierda’. Luego me iba a casa y la escribía para no olvidarla”, cuenta en español. Falló siete veces antes de aprobar en el octavo intento.

Para Deborah Pino, de 22 años, recién llegada de Cuba, el proceso fue igualmente tortuoso. Estudió en casa con guías, falló dos veces, y solo tras acudir a la escuela de manejo y repasar con instructores logró pasar en su cuarto intento. “Cuando no sabes el idioma, es complicado”, dice. Pino usó Google Translate y memorizó palabras clave como “right”, “left”, “traffic light”.

“Lo importante es que yo sé las leyes de tránsito. Que sé que no puedo cruzar una línea amarilla, que sé cuándo no puedo cambiar de carril.” — Deborah Pino

El costo económico y la caída en la demanda

En Amigos Driving School de Miami, la instructora Lolien Valdez señala que la barrera del idioma incrementó las horas de preparación y, por ende, el costo. “Una persona que antes tenía un presupuesto fijo para aprender a manejar ahora tiene que pagar más. Necesita más horas porque es más complicado”. Los precios oscilan entre $50 y $150, pero los intentos repetidos encarecen el proceso.

El examinador Daniel Delgado recuerda que la semana anterior al cambio la escuela realizó casi 200 exámenes prácticos; después, la afluencia se desplomó. “Hoy hice cuatro exámenes. Eso te dice que mucha gente no viene porque tiene miedo”.

En Margarita Driving School de West Miami, la gerente Margarita Cardentey ha tenido que pedir a algunos empleados que no asistan por falta de alumnos. “No creo que esto cumpla realmente el objetivo”, afirma. “Es memorización, memoria fotográfica de las palabras”.

Consecuencias para la seguridad vial

Los instructores temen que los estudiantes que aprueben mediante la memorización de palabras no comprendan realmente las normas. Alina Díaz Massino lo resume: “Pueden manejar perfectamente. Simplemente no pueden tomar el examen en inglés”. La paradoja es que quienes más necesitan la licencia para integrarse laboral y socialmente son los que más tropiezan con esta barrera.

Mientras tanto, el Departamento de Seguridad Vial y Vehículos Motorizados de Florida no ha respondido a preguntas sobre las tasas de aprobación o el volumen de exámenes en Miami-Dade. La incertidumbre persiste.

Un futuro incierto para los conductores hispanos

La eliminación del examen en español ha transformado la enseñanza vial en Miami. Los instructores ahora son también profesores de inglés de emergencia. Los estudiantes, como Rafael Pérez, ven la licencia como un pasaporte a mejores oportunidades. Para muchos, el camino se ha vuelto más largo, más caro y más estresante. “En Miami, los autos son tus pies. Si no tienes carro, no tienes independencia”, sentencia Deborah Pino.

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