Reviven ley de registro migratorio de la Segunda Guerra Mundial
Funcionarios federales han comenzado a aplicar órdenes del expresidente Donald Trump para hacer cumplir la Ley de Registro de Extranjeros de 1940, que exige a prácticamente todos los no ciudadanos en EE.UU. registrarse y proporcionar huellas dactilares al gobierno.
Primeros cargos en siete décadas
Desde abril, autoridades en Louisiana, Arizona, Montana, Alabama, Texas y Washington, D.C. han imputado a personas por «fracaso deliberado en registrarse», un delito que muchos defensores públicos federales nunca habían enfrentado. La mayoría de los imputados ya estaban en procesos de deportación.

El dilema de los indocumentados
La reactivación de esta ley -inactiva durante 75 años– crea un círculo vicioso: registrarse implica entregar información autoincriminatoria (como detalles de entrada ilegal al país), pero no hacerlo es un delito menor con penas de hasta 6 meses de prisión o multa de $1,000.
«La razón obvia para recuperar el registro es que la gente se entregue al gobierno al confesar entrada ilegal», señaló Jonathan Weinberg, profesor de derecho de la Universidad Estatal de Wayne.
Objetivo: «autodeportación masiva»
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) admitió que busca provocar la «autodeportación masiva» de indocumentados. Según sus estimaciones, 3.2 millones de inmigrantes no están registrados y deben completar un nuevo formulario de siete páginas. Para abril, 47,000 indocumentados ya se habían registrado.
Batallas legales y primeros tropiezos
La Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes demandó en marzo contra esta política. Aunque el juez Trevor McFadden (designado por Trump) rechazó bloquearla inicialmente, el 19 de mayo un magistrado en Louisiana desestimó cinco casos, argumentando falta de intención deliberada y ausencia de mecanismos de registro desde 1950. El gobierno ha apelado estos fallos.
Perspectivas futuras
Michelle LaPointe del Consejo Estadounidense de Inmigración advierte que estos casos son «la punta del iceberg». Weinberg coincide: «Si presentan muchos casos y pierden todos, podrían retroceder. Si ganan algunos, usarán eso para avanzar», posiblemente hasta la Corte Suprema.