Terremoto de magnitud 7.4 en Pereira: la región cafetera de Colombia, en emergencia
Un terremoto de magnitud 7.4 sacudió Colombia el lunes y dejó una estela de destrucción en Pereira, capital del departamento en el corazón de la región cafetera. Esta ciudad sufrió algunos de los peores daños del sismo. En cuestión de minutos, muchos de sus otrora majestuosos edificios quedaron reducidos a polvo; otros siguen en pie, pero al borde del colapso.

Cifras oficiales y desaparecidos en Pereira
De los más de 250 fallecidos en todo el país, las autoridades locales han confirmado 83 muertos en Pereira, mientras 45 personas permanecen desaparecidas. Sin embargo, la cifra real no oficial podría ser mucho mayor.
- Magnitud: 7.4
- Zona más afectada: Pereira, región cafetera
- Fallecidos en todo el país: más de 250
- Fallecidos en Pereira: 83
- Desaparecidos en Pereira: 45
- Rescatistas desplegados: 300
“Es una tragedia que parte el corazón de todos nosotros, porque esta ciudad siempre ha tenido un lugar para cualquiera que la visitara”, declaró Elián Guardiola, residente de Pereira.
Rescatistas trabajan sin descanso entre los escombros
Unos 300 rescatistas trabajan en la ciudad, según la alcaldía, mientras las familias rezan por un milagro. En algunas estructuras dañadas, los equipos de rescate levantan el puño para pedir silencio a los voluntarios mientras escuchan ruidos de sobrevivientes. Las motos y la maquinaria se detienen y la multitud espera con ansiedad. Cuando los rescatistas anuncian que han escuchado a un sobreviviente, estallan aplausos.
La ciudad recibió un rayo de esperanza el martes por la noche cuando Daniela Largo Sánchez, de 32 años, fue rescatada de lo profundo de los escombros tras un esfuerzo de más de 10 horas.

Secuelas: réplicas, damnificados y vida en tiendas de campaña
Mientras muchos esperan noticias de los sobrevivientes, otros intentan recuperar lo que pueden de los escombros. Comerciantes que han perdido su sustento buscan salvar restos de mercancía de los escombros de sus negocios. Cientos de personas han perdido sus viviendas o no pueden regresar a edificios dañados, por lo que ahora viven en carpas. Decenas de réplicas mantienen el temor de que más edificios puedan colapsar.
“Estamos aterrados”, sollozó Noralba Ramírez. “Solo espero que no haya más. Hay mucha gente viviendo ahora en las calles y todo está destruido”.
Daños en instituciones, hospitales y universidades
Instituciones públicas, hospitales y universidades también sufrieron daños. La estudiante Nicole Clavijo relató: “Vi algunos videos de mis compañeros de la universidad escapando por poco durante la emergencia. La cúpula del edificio de mi facultad colapsó por completo, y todo lo que pienso es: no tenía clase ese día, pero pude haber estado allí también”. Clavijo describió el pánico que se apoderó de la ciudad, con autos moviéndose en todas direcciones, personas corriendo sin destino y rumores de explosiones y amenazas de deslizamientos.
El presidente Abelardo De La Espriella visita Pereira y decreta emergencia nacional
El nuevo presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, visitó la ciudad el martes y recorrió algunos de los vecindarios más afectados. Declaró una emergencia nacional por el caos que involucra a Pereira y a las provincias de Valle del Cauca y Chocó, y prometió apoyo a quienes perdieron sus hogares.
“He dado instrucciones precisas al Ministro de Vivienda para decretar un alivio financiero en los servicios públicos para todas las personas afectadas en la región durante los próximos tres meses”, dijo De La Espriella.
Accesos limitados y llegada de ayuda humanitaria
Los hospitales, escuelas, hoteles y el aeropuerto han sufrido daños graves. Quienes llegan a ayudar a Pereira deben aterrizar en la cercana ciudad de Manizales y continuar por carretera. Solo unos pocos vuelos de la aerolínea Clic Air estuvieron disponibles a primera hora de la mañana, todos llenos de voluntarios de organizaciones humanitarias como la Red de Bancos de Alimentos.
Nombres y fotografías se comparten en las redes sociales por quienes buscan a sus familiares. Para Pereira y muchas otras partes de Colombia, la respuesta al desastre apenas comienza.