El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha solicitado 20,000 soldados de la Guardia Nacional para apoyar las labores de inmigración en Estados Unidos, una medida que ha sido interpretada como una vía alterna o workaround para incorporar a las tropas en tareas que normalmente corresponden a los oficiales de inmigración.
El DHS busca reforzar la frontera con 20,000 efectivos
La petición del DHS contempla un despliegue masivo de la Guardia Nacional en un esfuerzo por fortalecer el control migratorio. La cifra de 20,000 soldados refleja la magnitud del operativo y ha puesto en el centro del debate el papel de los militares en la política de inmigración.

Illinois demanda para frenar el despliegue de la Guardia Nacional
En medio de esta estrategia, el estado de Illinois presentó una demanda para bloquear la decisión de la administración Trump de desplegar a la Guardia Nacional. La acción legal se suma a las tensiones entre el gobierno federal y las autoridades estatales en torno al uso de tropas en labores migratorias.

La administración Trump autoriza el despliegue en la frontera
La administración Trump ya autorizó el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera, según consta en el material gráfico que muestra a agentes de seguridad y personal del ejército frente a instalaciones protegidas con alambre de púas. Estos operativos, que también se realizan de noche, reflejan el ambiente de alta seguridad que rodea la implementación de esta política.

Un debate abierto sobre el rol de la Guardia Nacional
La solicitud del DHS y la demanda de Illinois han abierto un debate sobre hasta dónde puede llegar la participación de la Guardia Nacional en asuntos migratorios. Mientras el gobierno impulsa esta vía alterna, los tribunales podrían tener la última palabra sobre el futuro de los oficiales de inmigración y el papel de las fuerzas armadas en la seguridad interna de Estados Unidos.