Masacre en Kenscoff: Naciones Unidas reporta 47 muertos y más de 50 secuestrados en Haití

Llegaron en silencio, amparados por la oscuridad y fuertemente armados. Un grupo de unos 150 pandilleros rodeó Kenscoff, un distrito montañoso en las alturas de Puerto Príncipe, y desató una noche de terror que dejó al menos 47 muertos y 22 heridos, según Naciones Unidas, y más de 50 secuestrados, de acuerdo con organizaciones de derechos humanos.

Mujeres de Kenscoff lloran tras la masacre perpetrada por pandillas
El dolor se apodera de la comunidad de Kenscoff tras el ataque armado que dejó decenas de víctimas.

Así se desarrolló el ataque en Kenscoff

El ataque comenzó cuando los hombres armados se desplazaron por varias zonas hasta llegar al centro, disparando contra los residentes que intentaban huir. En ese recorrido murieron al menos 13 personas, según la ONU. Más de 50 personas, muchas de ellas ya desplazadas por la violencia, buscaron refugio en la iglesia protestante L’Arche de la Nouvelle Alliance. Los persiguieron hasta allí, los sacaron por la fuerza y ejecutaron a 22 personas en el patio; otras 12 fueron asesinadas detrás del santuario.

Antes de retirarse de la zona del Ayuntamiento y de la subestación de la Policía Nacional de Haití, los atacantes secuestraron al menos a 52 personas, entre ellas una madre con sus cinco hijos y otra madre con su bebé. Según testigos citados por la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos, niños y ancianos que no pudieron correr fueron asesinados en sus casas; otras personas murieron quemadas tras el incendio de al menos una docena de viviendas. Los pandilleros también dispararon contra caballos y otro ganado.

Las cifras que maneja la ONU

La portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Marta Hurtado, dijo este viernes que el organismo ha verificado al menos 47 muertos, incluidos tres niños y dos niñas, y 22 heridos. La cifra es consistente con los hallazgos de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos.

Dato Cifra reportada
Personas muertas Al menos 47, incluidos 3 niños y 2 niñas
Heridos 22
Secuestrados Al menos 52
Personas asesinadas a tiros en el centro Al menos 13
Ejecutados en la iglesia 22 en el patio y 12 detrás del santuario
Casas incendiadas Al menos una docena

Testimonios: la comunidad se armó para resistir

La desesperación llevó a varios habitantes a tomar las armas. Jean, de 29 años, miembro de una brigada local de autodefensa, dijo que tiene a ocho de sus familiares en manos de los secuestradores. Los agentes de policía se unieron a los vecinos, pero no pudieron detener la masacre. Tras varias horas de combate, los refuerzos llegaron al centro de Kenscoff con varios vehículos blindados para repeler a los atacantes.

«Tengo a ocho de mis familiares en sus manos», declaró Jean, que pidió no revelar su nombre completo por razones de seguridad.

Jean también describió cómo comenzó el ataque:

«Los tipos llegaron en silencio para atacar la comuna. Ocuparon todos estos rincones, quemaron casas, mataron gente».

«Aunque estés devolviendo los disparos, sientes estrés. Cuando ves la cantidad de gente que mataron, me siento mal», confesó. «Éramos muchos», añadió al referirse a los vecinos y policías que intercambiaron disparos durante horas.

Mujeres abrazadas en señal de luto por la violencia en Haití
La angustia se extiende entre las familias de las víctimas y los desplazados en Haití.

Secuestros, rehenes y amenazas

La organización de derechos humanos indicó que las decenas de secuestrados están en manos de varios líderes pandilleros en al menos dos lugares distintos. En un video ampliamente difundido el lunes, una voz amenazó con ejecutar a los cautivos si continuaban las operaciones de seguridad. Algunos rehenes, según los defensores de derechos humanos, son usados como moneda de cambio y escudos humanos.

Entre los testimonios recogidos figuran un guardia de seguridad de la casa del doctor Jean William ‘Bill’ Pape, cuya vivienda fue atacada, y un guardia que trabajaba en el Ayuntamiento de Kenscoff.

Fallas de seguridad y presión internacional

El ataque dejó en evidencia la debilidad de las fuerzas de seguridad. El jueves, en una conferencia de prensa de la Policía Nacional de Haití, los periodistas presionaron a los funcionarios sobre la respuesta y las versiones encontradas en torno al número de muertos. El portavoz Garry Desrosiers se negó a dar una cifra y dijo que la policía no quería entrar en una ‘guerra de números’.

Kenscoff, un distrito estratégico, llegó a tener siete equipos de lucha contra las pandillas respaldados por siete vehículos blindados, pero ese despliegue fue reducido drásticamente antes del ataque. Tras una reunión con el primer ministro haitiano el lunes, la Fuerza de Supresión de Pandillas autorizada por la ONU, que aún está en la fase inicial de su despliegue, acordó enviar personal al centro de Puerto Príncipe para liberar a más agentes haitianos y perseguir a las pandillas en Kenscoff.

El Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión este viernes en respuesta a la masacre. Mientras tanto, los miembros de la coalición de pandillas Viv Ansanm atacaron por primera vez Kenscoff en enero de 2025, y la zona ha sufrido asaltos repetidos, incluido uno el mes pasado que dejó hasta 105 muertos según su alcalde. Una semana antes del ataque, dos personas fueron víctimas de secuestro cerca del lugar donde las pandillas quemaron un vehículo blindado de la Policía Nacional.

Pierre Esperance, director ejecutivo de la red de derechos humanos, aseguró que las advertencias sobre la vulnerabilidad de la zona no fueron atendidas y cuestionó el número de agentes en el distrito rural y el traslado de un vehículo blindado asignado a la subestación. Las pandillas amenazan con realizar ataques similares en otras zonas, como Léogâne, al sur de la capital, y Croix-des-Bouquets, al este.

Jean, de agricultor a defensor de su comunidad

Antes de verse obligado a tomar las armas para defender Kenscoff, Jean era agricultor y conductor de mototaxi. «No sabía nada de armas; era alguien que les tenía miedo», dijo. Su vida cambió el 27 de enero de 2025, durante el primer gran asalto de las pandillas, cuando los atacantes quemaron viva a su madre dentro de la casa familiar. «Quemaron a mi madre, quemaron mi motocicleta, quemaron mi casa. No me dejaron nada», relató.

Recién desplazado, vivió por un tiempo en el Ayuntamiento. Aún sin hogar, se unió a otros vecinos para defender Kenscoff. Ahora, además de tener a varios familiares secuestrados, su novia vive en la calle. «No tengo dónde ponerla», dijo. Jean tiene hijos de 3 y 11 años y se registró en varias agencias humanitarias de la ONU, incluidos el Programa Mundial de Alimentos y la Organización Internacional para las Migraciones, pero asegura que su situación no ha mejorado ni en seguridad ni en vivienda.

«Estoy cansado de hablar con personas que dicen que van a hacer algo por nosotros y no pasa nada».

Tráfico de armas y crisis humanitaria

Para los funcionarios de la ONU, la masacre refleja la vulnerabilidad de comunidades como Kenscoff y los desafíos de Haití mientras las pandillas estrechan su control y se expanden. Marta Hurtado afirmó que el ataque es un claro recordatorio de la persistente brutalidad de la violencia de las pandillas que se inflige a las poblaciones locales y desplazadas.

«La masacre en Kenscoff subraya la urgente necesidad de que las autoridades nacionales mejoren la protección de la población, en particular de las comunidades que viven en zonas afectadas por la violencia de las pandillas».

Pese al embargo de armas impuesto por la ONU a Haití desde 2022, el tráfico continúa. Hurtado señaló que los flujos ilícitos de armas y municiones siguen fortaleciendo a las pandillas. Un día después de la masacre, la pandilla 400 Mawozo, que opera al este de Puerto Príncipe, mostró en redes sociales lo que parecía ser un nuevo cargamento de armas llegado del extranjero.

La masacre de Kenscoff se produce en medio de un aumento generalizado de la violencia. Según la ONU, entre abril y junio murieron al menos 1.408 personas en hechos relacionados con pandillas; además, 656 personas resultaron heridas y 326 fueron víctimas de violencia sexual.

Lo ocurrido en Kenscoff no solo deja un saldo trágico, sino que advierte sobre lo que podría venir en otras comunidades de Haití, donde las pandillas siguen ampliando su territorio y desafiando la capacidad de respuesta del Estado.

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