Marco Rubio y la oportunidad de cambio en Cuba
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este miércoles que la administración de Donald Trump está dispuesta a ser “útil” en una transición en Cuba si el gobierno actual aprovecha “una oportunidad de oro” para impulsar cambios políticos y económicos que mejoren la vida de los cubanos en la isla.
En declaraciones a periodistas en Nueva York, donde participa en reuniones relacionadas con la Asamblea General de la ONU, Rubio explicó que Cuba puede colocarse “en un camino irreversible hacia un futuro mejor” y que el gobierno de Estados Unidos está preparado para ayudar “si están abiertos a ello”.
“Ese camino implica libertad política y económica, sin duda. Y seguiremos trabajando en esa cartera”, dijo.
Un proceso de cambio que no será inmediato
Rubio señaló que la administración está “abierta a medidas, para avanzar, que inicien ese proceso de cambio”, pero advirtió que ese proceso “no será fácil”.
“Hemos visto estas transiciones ocurrir históricamente en todo el mundo. No ocurren de la noche a la mañana. No ocurren inmediatamente. No se revierten más de 60 años de mala gestión, corrupción e incompetencia en seis meses”, agregó.
La postura de La Habana y la apertura a algunos sectores
El secretario de Estado dijo que espera que los líderes cubanos aprovechen la oportunidad, aunque no se mostró confiado en que lo hagan. Señaló que las personas que hablan en nombre del gobierno en La Habana siguen siendo “recalcitrantes”.
“Pero la realidad de su situación es que las cosas no van a mejorar en Cuba sin que ellos hagan cambios muy sustanciales”, subrayó.
Rubio también afirmó que hay personas dentro del sistema cubano que entienden que la revolución cubana “fracasó” y que la administración Trump está abierta a trabajar con ellas.
“Obviamente, hay algunos individuos en ese régimen con quienes nunca podemos trabajar porque tienen las manos manchadas de sangre, pero hay personas allí con las que creo que se puede trabajar, si están dispuestas a poner al país en un camino hacia la libertad política y económica”.
Contactos con Raúl Guillermo Rodriguez Castro y el estancamiento
Rubio ha liderado conversaciones por canales alternativos con el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodriguez Castro, pero funcionarios cubanos dicen que las conversaciones con la administración están en un punto muerto.
Trump y el mensaje de “cambio fundamental” en la ONU
En su discurso ante la Asamblea General de la ONU el martes, el presidente Donald Trump dijo que su administración busca un “cambio fundamental” en Cuba y que la “libertad” llegará a la isla. Luego bromeó, en una reunión vespertina con líderes latinoamericanos que son miembros del Escudo de las Américas, un grupo que combate el narcotráfico en la región, con que podría “dejar” a Rubio en medio de Cuba.
“Vamos a, algún día en el futuro cercano, dejarlo en medio de Cuba, justo de regreso de Irán. Vamos a tener uno de esos grandes y hermosos portaaviones que lo lleven, lo dejen, y él se encargará del resto. Siempre lo hace”.
Preferencia por una solución política, no militar
Cuando se le preguntó si descartaría una acción militar contra Cuba, Rubio enfatizó que la administración preferiría una solución política.
“Si hay una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, el presidente tiene tanto el poder como la obligación de abordarla. Esa es solo mi declaración general, no específicamente sobre Cuba. Dicho esto, nuestra preferencia siempre es tratar estas cosas… de manera negociada, política, de una manera en la que se avance mediante cambios sustanciales en un país que no impliquen el uso de la fuerza militar. Así que no voy a especular más allá de eso, y ciertamente no voy a amenazar nada”.
Inversiones, empresas estadounidenses y el embargo de Helms-Burton
Los periodistas también preguntaron a Rubio si ha visto propuestas de negocios para invertir en Cuba por parte de empresas estadounidenses. Actualmente, inversionistas estadounidenses compiten por adquirir el negocio minero en Cuba de la firma canadiense Sherritt International, una empresa conjunta con el gobierno cubano, después de que la compañía dejara el mercado cubano debido a las sanciones de Estados Unidos.
Rubio dijo que las empresas estadounidenses y la diáspora cubana pueden desempeñar un papel importante en una Cuba futura, pero señaló las restricciones del embargo estadounidense, codificado en la ley en la Ley Helms-Burton de 1996. Sin embargo, dijo que el principal obstáculo es la falta de confianza en el gobierno cubano y las garantías para los inversores.
“Soy consciente de que hay algunas empresas, individuos y otros que les encantaría involucrarse en el futuro económico de Cuba. Ahora mismo, eso no es posible. No es factible por Helms-Burton, y también por la falta de certeza sobre su futuro. Nadie va a invertir en Cuba bajo su modelo de gobierno actual. No se trata solo de libertad política, que es increíblemente importante, sino de tener un modelo de gobierno en esa isla que dé al sector privado la confianza de que si invierten, recuperarán su dinero con ganancias y no se lo quitarán y nunca les pagarán”.
Una comunidad y un futuro en juego
La posibilidad de un cambio en Cuba no solo involucra a funcionarios y empresarios, sino también a la comunidad cubanoamericana y a las familias que han mantenido vínculos con la isla. En ese contexto, las imágenes de encuentros comunitarios y símbolos compartidos entre Estados Unidos y Cuba reflejan la expectativa de una transición que, según Rubio, requiere libertad política y económica.

Conclusiones: una oportunidad condicionada
Rubio dejó claro que la administración Trump está dispuesta a acompañar un proceso de cambio, pero que ese proceso depende de decisiones internas en Cuba y de garantías reales para la libertad política, la libertad económica y la inversión privada. La “oportunidad de oro”, como la llamó, sigue sobre la mesa, aunque el propio secretario de Estado reconoció que no está seguro de que La Habana la aproveche.