El Gobierno español planea modificar nuevamente el impuesto sobre la renta de las personas físicas. El objetivo es garantizar que quienes perciben el nuevo salario mínimo interprofesional (SMI) continúen sin pagar impuestos por ese ingreso. Según ha adelantado un portavoz del ministerio, Hacienda revisará al alza una deducción específica del IRPF. Esta medida beneficia principalmente a trabajadores solteros y sin hijos, un grupo que no puede acceder a otros descuentos fiscales habituales.
La cuantía de esta desgravación aumentará de los actuales 590 euros hasta aproximadamente 1.030 euros anuales. Esta adaptación es necesaria porque, a partir de 2027, el suelo retributivo en España subirá de 17.094 a 18.004 euros brutos anuales, pagados en 14 cuotas. Sin este ajuste fiscal, los empleados afectados tendrían que pagar unos 600 euros al año en impuestos mediante las retenciones de nómina.
El Ministerio de Trabajo ha confirmado para este jueves un incremento del 5,3% en el salario mínimo para 2027. El plazo para presentar alegaciones finaliza el 16 de noviembre. Se espera que el Consejo de Ministros apruebe la nueva cifra el 17 o el 24 de noviembre, antes de las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre. Posteriormente, los cambios fiscales deberán ser aprobados por el Congreso.
Esta práctica de actualizar el IRPF junto con el SMI es tradicional, pero se interrumpió en 2025. Ese año, por primera vez, parte de los perceptores del salario mínimo, especialmente solteros, comenzaron a tributar unos 340 euros anuales. Hacienda respondió con una devolución de ese importe un año después. Ahora, la fórmula se repetirá para el ejercicio 2027.
Los expertos fiscales explican que, sin la nueva deducción, la factura tributaria superaría los 600 euros anuales para un trabajador soltero. El cálculo considera las cotizaciones a la Seguridad Social y las reducciones por rendimientos del trabajo. A medida que el salario bruto supera los 17.094 euros, la reducción fiscal disponible disminuye, lo que incrementa la base imponible y, por tanto, el impuesto a pagar.
Diversos economistas y sindicatos critican la necesidad de aplicar estos retoques cada año. Miguel Ángel Vázquez, presidente del Consejo General de Economistas, propone un mecanismo de ajuste automático. Sugiere evitar que se practiquen retenciones a estos trabajadores, en lugar de obligarlos a reclamar devoluciones posteriores. CC OO y UGT también exigen una solución legal estable que garantice que la subida del salario llegue íntegra al bolsillo del trabajador.
Con información de Economía en EL PAÍS. Ilustración generada por Al Ritmo de Miami.
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