Una espera de 52 años termina en las calles de Little Haiti
El sábado por la noche, la comunidad haitiana de Miami vivió un momento histórico: por primera vez en más de cinco décadas, la selección de Haití pisó la cancha de un Mundial. Aunque el resultado fue una derrota 1-0 frente a Escocia, la emoción desbordó en los centros de reunión habilitados para la transmisión del partido.
Carolyn Desert, de 37 años y exreina de belleza de Haití, no podía quedarse quieta en el Little Haiti Cultural Center. “Nunca había visto a Haití jugar un Mundial en mi vida”, confesó mientras se levantaba de su silla cada vez que su equipo cruzaba la mitad de la cancha. “Es surrealista. Incluso un solo gol sería legendario”.
Fervor sin fronteras en NoMi Village
A pocos kilómetros, en NoMi Village, cientos de aficionados se congregaron frente a una pantalla gigante al aire libre. Allí, el ex capitán de la selección haitiana, Patrick Tardieu, animó a los presentes junto a la transmisión en vivo de Island TV.
El concejal de North Miami, Pierre Frantz Charles, destacó el significado profundo del evento: “Es como un sueño hecho realidad. Aunque estemos perdiendo, la alegría se ve por todas partes”.
Camisetas que cuentan la historia de una nación
Muchos seguidores lucieron la polémica camiseta que la FIFA obligó a modificar días antes del debut. El diseño original incluía una ilustración de la bandera haitiana y la Batalla de Vertières (1803), símbolo de la independencia del país. Ralph Sinal, de 30 años, compró su camiseta hace meses y no ocultó su molestia: “Prohibirlo justo antes del partido fue un poco indignante. Ya la usamos en los amistosos”.

Música y comunidad: el alma de la celebración
En el Little Haiti Cultural Center, el rapero Morhanges Elizee, conocido como Haitian Pooh Bear, ofreció un show en el entretiempo. “Hemos estado escuchando un tono negativo sobre Haití, pero esto es algo de lo que estamos orgullosos. Une a todos”, expresó. “Si este equipo gana un solo partido, eso es todo. Nos volveremos locos, mundialmente. Los haitianos en Florida, Nueva York, Boston, Europa… significaría el mundo para nosotros”.
El organizador comunitario Pierre Mervilier resumió el sentir colectivo: “Va más allá del juego. Cuando suene el pitido final, seguiremos siendo una comunidad. Este es un momento del que la gente preguntará en el futuro: ‘¿Dónde estabas en el Mundial de 2026?’ Estoy feliz de que lo vivamos juntos y divirtiéndonos”.
Próximas citas mundialistas
Haití disputará sus dos siguientes partidos del grupo: contra Brasil el 19 de junio a las 8:30 p.m. en el Estadio de Filadelfia, y contra Marruecos el 24 de junio. Tanto el Little Haiti Cultural Center como NoMi Village continuarán albergando fiestas de visualización para toda la comunidad.
El regreso de Haití al Mundial es mucho más que fútbol: es la reafirmación de una identidad que, pese a los obstáculos, sigue celebrando su espíritu indomable.