El conflicto por el terreno del depósito de combustible
En Fisher Island, uno de los códigos postales más exclusivos de Estados Unidos, se libra una disputa que va más allá de los problemas habituales de mantenimiento de condominios. El enfrentamiento, que ha escalado a través de mensajes de WhatsApp, reuniones a puerta cerrada y demandas judiciales, gira en torno a un terreno de 10 acres en el lado norte de la isla, utilizado durante décadas como depósito de combustible para el cercano Puerto de Miami.
Antecedentes de la disputa
El terreno fue propiedad de TransMontaigne Partners, que en 2025 lo vendió por $180 millones a un grupo de desarrolladores encabezado por HRP Group, el promotor local Russell Galbut y el Related Group. La venta alarmó al condado de Miami-Dade, que dependía del depósito para abastecer de combustible a los buques del puerto. Tras meses de negociaciones, la alcaldesa Daniella Levine Cava rechazó en junio de 2026 un acuerdo para comprar el terreno por $400 millones. Ahora, el condado se prepara para expropiar el terreno mediante el proceso de dominio eminente, cuyo precio lo fijará un jurado.
Las demandas y la reacción de los residentes
El Fisher Island Club y la Fisher Island Community Association presentaron en enero de 2026 una demanda federal para bloquear la expropiación. En mayo, demandaron al desarrollador HRP Group en un tribunal estatal, alegando que el grupo incumplió un acuerdo previo para demoler los tanques de combustible, remediar el terreno y ceder 4 acres para un parque. La demanda también sostiene que los tanques representan un peligro para los residentes.

Sin embargo, no todos los residentes apoyan las demandas. En los chats de WhatsApp del grupo de la asociación, varios miembros cuestionaron la legalidad de las acciones emprendidas en su nombre. “¿Cómo pueden presentar una demanda a nuestro nombre sin consultarnos?”, escribió un residente. Otro señaló: “Estos tanques ya estaban aquí cuando compramos nuestras casas”. Algunos temen que la isla, que ya cuenta con alrededor de 800 unidades, se sature con más condominios. “No necesitamos ni queremos nuevas unidades”, manifestó un vecino.
El papel del club y la cláusula de desarmonía
El club, que gestiona todos los servicios de la isla, ha recurrido a una controvertida “cláusula de desarmonía” para silenciar las críticas. En un correo electrónico de marzo de 2026, el club advirtió sobre una política de “tolerancia cero” contra quienes inciten desarmonía, bajo amenaza de acciones disciplinarias que podrían incluir la pérdida del acceso a restaurantes, canchas de tenis y muelles. “Aunque la libertad de expresión es un derecho, usarla para sembrar desarmonía no lo es”, escribió el club. Los residentes, sin embargo, han seguido expresando su descontento, aunque siempre añadiendo el cortés “sin falta de respeto” para evitar sanciones. “Por favor, querida junta, no nos traten como niños. Somos nosotros quienes pagamos las cuotas”, dijo un miembro del chat.
Mientras tanto, en la isla ya se construyen nuevos proyectos, como Six Fisher Island y The Mansions at Fisher Island. El terreno del depósito de combustible es el último espacio disponible para desarrollo, y su futuro depende ahora de los tribunales y de la voluntad de los residentes, que observan con atención los costos legales y el rumbo que tomará la comunidad.