El fundador y CEO de Airbnb, Brian Chesky, ha decidido dar un nuevo paso en el mundo de la inteligencia artificial: respaldar la creación de un laboratorio propio de IA.
Según información divulgada por Bloomberg y confirmada por fuentes cercanas, Chesky se suma a la lista de magnates de Silicon Valley que consideran que los modelos actuales de los laboratorios fronterizos no son suficientes. La noticia marca un giro en su rol, pues hasta ahora había actuado como consejero y facilitador en el entorno de la IA.

De rey creador a competidor directo
Chesky conoce bien el ecosistema de la inteligencia artificial. Conoció a Sam Altman en 2006 a través de Y Combinator, la aceleradora que incubó Airbnb. Con el auge de OpenAI, Chesky se convirtió en un asesor habitual de Altman, ofreciéndole consejos sobre la gestión de una empresa tecnológica en hipercrecimiento.
Incluso se barajó que Chesky fuera considerado como potencial miembro del consejo de OpenAI. De hecho, ayudó a orquestar el regreso de Altman al poder después de que la junta directiva lo destituyera por falta de transparencia. Chesky asesoró a Altman en relaciones públicas y logró reunir el apoyo de figuras clave de Silicon Valley.
«Chesky ha decidido entrar en competencia con la compañía de su pupilo.»
Enfoque en diseño e interacción con el usuario
Aunque aún no se ha revelado el enfoque exacto del nuevo laboratorio, el artículo de Bloomberg menciona que el énfasis estará en la interacción con el usuario y el diseño, áreas que Chesky ha priorizado en Airbnb. Esta dirección recuerda a la del laboratorio Hark de Brett Adcock, que también desarrolla una interfaz novedosa para un asistente de IA, aunque con un componente de hardware.
Chesky no asumirá el liderazgo directo del laboratorio; según las fuentes, seguirá siendo CEO de Airbnb y no dirigirá el nuevo emprendimiento. La persona que ocupe ese cargo deberá lidiar no solo con la competencia de otros laboratorios, sino también con un presidente fundador conocido por su microgestión.

Una apuesta que redefine el ecosistema
Cabe recordar que Airbnb ya ha adoptado herramientas de codificación con IA, pero Chesky declaró el año pasado que no había cerrado acuerdos con grandes modelos de lenguaje porque los productos existentes no estaban lo suficientemente maduros. Ahora, con su propio laboratorio, podría impulsar soluciones a medida.
Los representantes de Airbnb y del propio Chesky declinaron hacer comentarios al respecto. El movimiento consolida a Chesky como un actor clave en la carrera por la inteligencia artificial, esta vez desde la trinchera de la innovación propia.