Chatbot educativo en el centro de una investigación federal en Miami-Dade
La empresa de chatbots educativos AllHere recaudó aproximadamente $1.6 millones del sistema de escuelas públicas del condado de Miami-Dade antes de declararse en bancarrota hace casi dos años, en medio de una investigación federal que involucra al ex superintendente escolar Alberto Carvalho.

El contrato millonario y la sombra de la investigación
Los registros del sistema escolar revelaron esta semana que el contrato de 2022 con AllHere, entonces una empresa de software con sede en Boston, ascendía a $1.8 millones. El acuerdo se cerró meses después de que Alberto Carvalho dejara su puesto como superintendente de Miami-Dade para dirigir el sistema escolar de Los Ángeles.
Carvalho se encuentra actualmente en licencia pagada de su cargo en Los Ángeles tras el allanamiento de su casa y oficina por parte del FBI el 25 de febrero. Los agentes federales también registraron una casa en el condado de Broward perteneciente a un cabildero con vínculos con AllHere, empresa que obtuvo un contrato de $6 millones en Los Ángules bajo la gestión de Carvalho.
El colapso financiero y el proceso de descalificación
Detrás de la fachada tecnológica, AllHere se encaminaba hacia el colapso financiero. Su fundadora, Joanna Smith-Griffin, fue arrestada en el otoño de 2024 por cargos federales por presuntamente engañar a inversionistas. Ella se ha declarado inocente.
El contrato de tres años con Miami-Dade terminó después de solo dos, cuando el sistema escolar fue notificado en el verano de 2024 de que la empresa cerraría. «El proveedor fue bloqueado el 21/06/2024», escribió Charisma Montfort, jefa de adquisiciones del sistema escolar, en un correo electrónico de septiembre de 2024 tras la bancarrota de AllHere.
Tras la quiebra, las autoridades escolares de Miami-Dade iniciaron un proceso inusual de «descalificación» para prohibir legalmente a AllHere licitar en futuros contratos. En una audiencia celebrada el 12 de septiembre de 2024, los detalles del fracaso salieron a la luz.
Impacto directo en las aulas y las familias

Durante la audiencia, Lisa Thurber, una administradora escolar, detalló el impacto: «Recibimos un correo electrónico el 18 de junio informándonos que la empresa había suspendido a todos sus empleados». Thurber explicó que el sistema había trabajado directamente con Smith-Griffin para lanzar el chatbot, que sí estaba operativo antes del cierre.
Más de 3,000 usuarios utilizaban la plataforma, según Thurber. «No podemos comunicarnos con esos usuarios», afirmó ante el comité, que rápidamente votó a favor de la descalificación.
Respecto al gasto, solo se retuvo un pago final de aproximadamente $200,000 cuando los problemas de la empresa se hicieron públicos. Thurber también describió otras interrupciones, como tener que desechar materiales de marketing que promovían la opción de chat para las familias y eliminar dicha función de la aplicación del sistema escolar.
«Ahí es donde estamos», concluyó Thurber, resumiendo la situación tras el colapso de la colaboración tecnológica.