El estado de Texas ha dado un paso sin precedentes al aprobar una lista de lecturas obligatorias que incluye pasajes bíblicos para sus escuelas públicas, y ahora Florida podría seguir sus pasos. La decisión, tomada la semana pasada por la Junta de Educación de Texas, controlada por republicanos, ha generado un intenso debate a nivel nacional.
¿Qué Implica la Medida de Texas?
El viernes pasado, la Junta de Educación de Texas aprobó una lista de lecturas obligatorias para los 5 millones de estudiantes de escuelas públicas del estado. La lista incluye pasajes del Nuevo Testamento e historias bíblicas como Jonás y la ballena, junto con obras literarias clásicas y textos históricos estadounidenses. Esta medida impacta los niveles de primaria, secundaria y preparatoria, y entrará en vigor en el año escolar 2030-2031.
«Sería casi imposible que los estudiantes tuvieran una comprensión completa de los Padres Fundadores sin estar familiarizados con los grandes libros y escritos que inspiraron muchos de sus principios e ideales, y eso incluye la Biblia», declaró Cassie Edwards, portavoz del Departamento de Educación de Florida, al Miami Herald — aunque el departamento no indicó que esta sea una prioridad inmediata.
Reacciones Divididas entre Educadores y Padres
La decisión ha dividido a maestros, padres y miembros de la comunidad. Los críticos argumentan que las historias religiosas no deberían enseñarse explícitamente en escuelas públicas donde asisten estudiantes de diversas creencias. Algunos docentes expresaron su preocupación por perder la discreción sobre qué lecturas asignar a sus alumnos, ya que normalmente pueden elegir entre una lista de opciones aprobadas por el estado.
Por otro lado, los partidarios sostienen que las lecturas obligatorias reflejan con precisión los valores judeocristianos sobre los que se fundó Estados Unidos. La medida cuenta con el respaldo de la administración Trump, que se ha comprometido a proteger y expandir la libertad religiosa en las escuelas públicas del país.
Florida: Un Historial de Seguir los Pasos de Texas
Florida no es ajena a adoptar políticas conservadoras después de que Texas lo haga. En 2023, Texas permitió que las escuelas públicas contrataran capellanes religiosos para aconsejar a los estudiantes; Florida adoptó una política similar un año después. Ahora, el estado del sol parece abierto a considerar la inclusión de la Biblia en el currículo.
Recientemente, Florida ha estado enfocada en defender la libertad de expresión religiosa en las escuelas. En marzo, el entonces Comisionado de Educación, Anastasios Kamoutsas, anunció un nuevo proceso de quejas que permite a padres e individuos presentar quejas si sienten que sus derechos a la oración y la expresión religiosa no son respetados. Además, en junio, el Fiscal General James Uthmeier emitió una opinión legal afirmando que todos los distritos escolares deben acomodar a los padres que deseen que sus hijos se ausenten para recibir instrucción religiosa.

Proyectos de Ley y Posibles Currículos Bíblicos
Este año, un proyecto de ley en el Senado de Florida consideraba permitir que los distritos escolares compraran materiales instruccionales desarrollados bajo la dirección del Departamento de Educación de Florida. Aunque el proyecto murió antes de finalizar la sesión, expertos educativos temían que abriera la puerta a la creación de un currículo basado en la Biblia, similar al controvertido libro de texto «Bluebonnet» adoptado en Texas en 2024.
Por ahora, Florida no tiene mandatos similares a los de Texas, pero la postura de sus funcionarios sugiere que el estado podría estar preparado para avanzar en esa dirección. La medida texana es la primera de su tipo en el sistema de educación pública de Estados Unidos, según Associated Press, y marca un hito en la creciente influencia de la religión en las aulas.
- Texas: Lectura obligatoria de pasajes bíblicos aprobada para 2030-2031.
- Florida: Funcionarios abiertos a políticas similares, sin mandatos aún.
- Contexto: Aprobación de capellanes religiosos en escuelas y protección de la oración estudiantil.
El debate sobre el papel de la religión en la educación pública continúa, y Florida observa de cerca los pasos de su vecino texano.