La batalla por el último terreno disponible en la isla más exclusiva de Miami
En Fisher Island, uno de los códigos postales más ricos del país, se libra una disputa que va más allá de los problemas típicos de una asociación de propietarios. No se trata de reparaciones de techos o mantenimiento de piscinas: el conflicto gira en torno a un terreno de 10 acres que durante décadas sirvió como depósito de combustible para el cercano PortMiami. El valor potencial de una transacción inmobiliaria en esta parcela podría ascender a cientos de millones de dólares.
Un paraíso con historia y secretos
Fisher Island, antiguo refugio invernal de la familia Vanderbilt, ha sido hogar de celebridades como Oprah Winfrey y Julia Roberts. La privacidad es tan estricta que solo se puede acceder en ferry desde la MacArthur Causeway. Una vez en la isla, se encuentran condominios de estilo mediterráneo, un complejo de tenis, marinas llenas de yates y, en medio de todo, varios tanques de combustible. Estos tanques, propiedad de TransMontaigne Partners, fueron vendidos el año pasado por $180 millones a un grupo de desarrolladores liderados por HRP Group (Chicago), Russell Galbut y Related Group, con planes de construir lujosos condominios.
La amenaza del dominio eminente
El condado de Miami-Dade, al darse cuenta de que el puerto podría quedarse sin suministro de combustible, inició negociaciones. En junio, la alcaldesa Daniella Levine Cava rechazó un acuerdo para comprar el terreno por $400 millones. Ahora, el condado se prepara para usar el dominio eminente, un proceso legal que permite al gobierno adquirir la propiedad sin el consentimiento del dueño, con el precio fijado por un jurado. Esta acción ha sido bloqueada por una demanda federal presentada en enero por Fisher Island Club y la Fisher Island Community Association (HOA).
Demandas cruzadas y promesas incumplidas
En mayo, el club y la asociación también demandaron a HRP Group en un tribunal estatal, exigiendo que la desarrolladora cumpla con un acuerdo anterior que incluía demoler los tanques, descontaminar el terreno y ceder 4 acres a la isla para un parque. La demanda alega que los tanques representan un peligro para los residentes. Sin embargo, los documentos internos revelan que no todos los residentes están de acuerdo con estas acciones legales.
Voces divididas en los chats de WhatsApp
En mensajes de grupo obtenidos por fuentes internas, varios residentes han expresado su desconcierto. “¿Cómo se puede presentar una demanda en nuestro nombre sin consultar a los miembros?”, escribió uno. Otro señaló: “Estos tanques estaban aquí cuando todos compramos nuestras casas”. Algunos temen que la isla sea “bombardeada con más unidades”, mientras que otros afirman que “ni necesitan ni quieren” nuevas construcciones. La cláusula de desarmonía de la comunidad, que prohíbe sembrar discordia, ha sido invocada por la directiva, amenazando con sanciones que incluyen la pérdida del acceso a restaurantes, canchas de tenis y marinas. “Por favor, querida junta de FIC y FICA, no nos traten como a niños. Después de todo, somos nosotros quienes pagamos las cuotas”, escribió un residente, añadiendo el habitual “sin falta de respeto ni desarmonía”.
Litigios adicionales y el costo para los miembros
Además del conflicto por el depósito, el club enfrenta otras demandas, como la presentada en febrero de 2025 por el corredor de bienes raíces Archie Drury y su esposa, la supermodelo Karolina Kurkova, quienes alegan haber sido expulsados injustamente. En reuniones de abril de 2025, un miembro de la junta recomendó crear un comité de litigios debido al número de casos activos. Los residentes se preguntan quién paga los honorarios legales y si realmente necesitan más desarrollo en la isla, donde ya hay alrededor de 800 unidades y dos proyectos en construcción: The Residences at Six Fisher Island y The Mansions at Fisher Island. El terreno del depósito de combustible representa la última oportunidad de desarrollo en la isla.
Mientras el condado se prepara para el proceso de dominio eminente y las demandas siguen su curso, la tranquilidad de Fisher Island parece haber quedado atrás. El resultado de esta batalla legal podría definir el futuro de uno de los rincones más exclusivos de Miami.