El juicio por conspiración y falta de registro como agente extranjero revela los vínculos del exlegislador con el régimen de Nicolás Maduro
El exrepresentante de Miami-Dade David Rivera y la consultora Esther Nuhfer se enfrentan a la justicia federal en Miami por no haberse registrado como agentes extranjeros de Venezuela, mientras buscaban influir en altos políticos estadounidenses, incluido el senador Marco Rubio. Así lo expuso el fiscal Roger Cruz durante los argumentos finales del juicio, que concluirá el jueves con las deliberaciones del jurado.
“Su imagen pública era la de un anticomunista, pero trabajaba para el régimen de Maduro todo el tiempo, y lo sabía”, declaró Cruz ante el jurado de 12 personas. “Marco Rubio fue uno de los muchos peones utilizados por estos dos acusados”.
El contrato millonario con la filial de PDVSA
Según la acusación, en marzo de 2017 la empresa de Rivera, Interamerican Consulting, firmó un contrato por $50 millones con PDV USA, la filial estadounidense de la petrolera estatal venezolana que opera como Citgo. El objetivo: “normalizar” las relaciones con el presidente Nicolás Maduro. Rivera y Nuhfer, sin embargo, evitaron deliberadamente registrarse bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA) para mantener oculta su relación con el régimen socialista.
Los fiscales aseguran que de los $20 millones que efectivamente pagó PDV USA antes de que Maduro y su entonces canciller Delcy Rodríguez dieran por terminado el acuerdo a finales de 2017, Rivera distribuyó cerca de $4 millones a Nuhfer, $5 millones al traficante de drogas convicto Hugo Perera y $4 millones al empresario venezolano Raúl Gorrín, quien tenía acceso directo a Maduro.
Reacciones de la defensa
El abogado principal de Rivera, Ed Shohat, argumentó que el contrato era con una corporación estadounidense y, por tanto, no requería registro bajo FARA. “Este caso desde el principio no ha sido más que arenas movedizas y posiciones cambiantes”, dijo Shohat. “No hay una sola palabra en la acusación sobre manipular a Sessions o Rubio. Lo único que le importaba a David Rivera era sacar a ese hijo de puta de Venezuela”.
Por su parte, el defensor de Nuhfer, David O. Markus, insistió en que su clienta desempeñó un rol de apoyo y nunca creyó que debía registrarse. “Esther Nuhfer es inocente”, afirmó Markus. “Nunca en un millón de años pensó que tenía que presentar un formulario”.
Testimonios clave: Rubio y Sessions
Durante las cinco semanas de juicio, tanto el senador Marco Rubio —ahora secretario de Estado en la administración Trump— como el congresista Pete Sessions testificaron que desconocían el contrato de Rivera con la filial venezolana. Rubio declaró que el 9 de julio de 2017 se reunió con Rivera en su residencia de Washington para discutir la salida de Maduro, y que el 12 de julio se reunió nuevamente, pero esta vez en un hotel, porque no confiaba en Gorrín.
Sessions, por su parte, testificó que en abril de 2017 se reunió en Nueva York con la canciller Delcy Rodríguez y luego con la oposición venezolana, actuando como “intermediario” entre Estados Unidos y Venezuela. Incluso viajó a Caracas el 2 de abril de 2018 para reunirse con Maduro en un complejo militar, acompañado de Rivera como intérprete. Sessions aseguró que el Congreso y la administración Trump estaban al tanto de su misión.
Consecuencias y nuevos cargos
Rivera, de 60 años, y Nuhfer, de 51, enfrentan cargos de conspiración contra Estados Unidos, fallo en registrarse como agentes extranjeros, conspiración para lavado de dinero y otros delitos relacionados. De ser declarados culpables, podrían pasar varios años en prisión.
Además, a finales de 2024 Rivera fue acusado nuevamente en Washington por trabajar como agente extranjero no registrado para Raúl Gorrín, intentando que el empresario fuera eliminado de la lista de sanciones del gobierno federal a cambio de $5.5 millones. Gorrín, en Caracas, es considerado un fugitivo buscado por las autoridades estadounidenses.
El caso se desarrolla en el contexto de la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas militares estadounidenses en enero pasado, quienes fueron llevados a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico. Maduro fue reemplazado por la exvicepresidenta Delcy Rodríguez.
El juicio continuará con las deliberaciones del jurado este jueves.