Venezuela post-Maduro: cinco meses de transformación
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que Venezuela ya no representa la misma amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos que bajo el régimen de Nicolás Maduro. En su intervención del 2 de junio de 2026, Rubio destacó las reformas implementadas por las autoridades interinas en los últimos cinco meses, pero advirtió que el país aún está lejos de una transición democrática completa.
Progresos medibles: petróleo, uranio y prisiones
Rubio señaló que, por primera vez desde la era de Hugo Chávez, la riqueza petrolera de Venezuela no está siendo robada. Los ingresos se dirigen ahora al pago de trabajadores del sector público y a la compra de equipos médicos, bajo mecanismos de auditoría supervisados por la firma KPMG. Además, reveló la remoción de uranio altamente enriquecido del país, una operación conjunta entre Estados Unidos y Reino Unido, con cooperación venezolana, para retirar material de un viejo programa de reactores.
Otro hito importante fue el cierre de la notoria prisión El Helicoide y la liberación de numerosos presos políticos, aunque Rubio reconoció que aproximadamente 400 personas consideradas presos políticos por Washington permanecen encarceladas.

Cooperación bilateral y normalización
Rubio subrayó que Estados Unidos ya tiene una embajada en funcionamiento en Caracas y que se han reanudado los vuelos directos entre ambos países. “Los venezolanos ahora pueden regresar no solo a visitar familiares, sino a participar en la vida económica del país”, afirmó. También mencionó una “cooperación en temas que no puedo discutir en un entorno como este”, sugiriendo avances en seguridad que no fueron detallados.
Desafíos democráticos: elecciones libres y prensa
A pesar de los avances, Rubio fue claro: “Todavía no estamos ni cerca de donde queremos llegar”. Para una transición real, dijo, se necesitan reformas al Consejo Nacional Electoral, garantías para que los partidos de oposición se organicen libremente y un entorno mediático abierto donde los periodistas independientes puedan operar sin temor. “Esta no es la dirección que queremos para Venezuela”, enfatizó.
El contraste con Cuba: un sistema incapaz de reformarse
Rubio también contrastó la situación venezolana con la de Cuba, a la que describió como gobernada por el conglomerado militar GAESA, que controla aproximadamente el 70% del PIB de la isla y maneja entre 14.000 y 17.000 millones de dólares en activos. Mientras tanto, los cubanos sufren apagones cada vez peores y dificultades económicas. “No creo que este sistema sea capaz de reformarse a menos que nuevas personas asuman el control o surja una nueva mentalidad”, concluyó el secretario de Estado.
En resumen, la evolución de Venezuela tras Maduro muestra avances concretos en seguridad, control de recursos y cooperación bilateral, pero el camino hacia una democracia plena sigue siendo incierto y lleno de desafíos.