Meta presenta Muse: el agente personal de IA que hace tareas por ti
Meta ha anunciado el lanzamiento de Muse, su nuevo agente personal de inteligencia artificial para consumidores en Estados Unidos. El anuncio llega a menos de dos semanas de que la compañía aceptara un acuerdo interestatal de $18 mil millones en una demanda por daños al consumidor en redes sociales. Con esta apuesta, la empresa busca marcar el inicio de una nueva etapa: una IA que no solo conversa, sino que también ejecuta acciones.
Muse representa un cambio frente a la era de ChatGPT, en la que los chatbots respondían preguntas, servían como caja de resonancia o se convertían en acompañantes digitales. Ahora, el foco está en un agente capaz de hacer cosas reales por sus usuarios.

¿Cómo funciona el agente Muse de Meta?
Para operar, Muse se conecta con las aplicaciones y servicios que las personas usan en sus rutinas diarias, como correo electrónico, calendarios, pagos, salud y fitness, hogar inteligente, restaurantes, compras, música y eventos. Cada usuario puede decidir qué servicios desea vincular y hacerlo uno a la vez, lo que busca hacer más transparente el carácter voluntario del uso de la herramienta.
El agente funciona con el modelo Muse Spark de Meta e incluye conectores integrados para varios servicios, con planes de ampliarlos con el tiempo. Si un servicio requerido no está disponible pero ofrece una API pública, Muse puede conectarse usando las credenciales que el usuario proporcione; si no hay API, el agente puede acceder al servicio desde el navegador.
Entre las tareas que puede realizar, Meta destaca:
- Enviar correos electrónicos.
- Reservar viajes y reducir facturas.
- Rellenar formularios y crear planes.
- Convertir reels de recetas en listas de compras.
- Enviar invitaciones para fiestas y eventos.
- Realizar compras mediante Link by Stripe, que ofrece protecciones al consumidor durante el pago.
Próximamente también estarán disponibles integraciones con Shop Pay de Shopify y 1Password.
Meta no es la única compañía explorando la era de los agentes de IA. Mientras algunas propuestas como Gemini Spark o Claude Cowork apuestan por navegadores y servicios que inician tareas en nombre del usuario, otras integran la inteligencia artificial en plataformas de chat muy utilizadas, como iMessage, SMS y WhatsApp.
Disponibilidad y planes de suscripción de Muse
En su lanzamiento, Muse estará disponible en la web a través de muse.ai, en aplicaciones para iOS y Android y mediante chats en WhatsApp. Meta también anunció que el agente llegará próximamente a sus gafas de inteligencia artificial.
El servicio será gratuito y requerirá una tarjeta de pago para comenzar a usarlo. A medida que el uso aumente, se sumarán planes de suscripción. Los planes anunciados en el lanzamiento son:
| Plan | Precio | Beneficio |
|---|---|---|
| Gratuito | $0 | Acceso inicial para delegar tareas cotidianas |
| Power | $20 / mes | Más uso de Muse para tareas diarias |
| Maximum | $100 / mes | Más uso de Muse para delegar tareas cotidianas |
Meta confía en que la mayoría de las personas se mantendrá en el plan gratuito. Por eso, la aplicación incluye un medidor de uso que muestra qué porcentaje queda disponible, avisa cuando el uso gratuito se agota y presenta opciones para suscribirse.
Al igual que otros agentes de IA, Muse continuará trabajando incluso cuando el usuario salga de la aplicación. Con el tiempo, el sistema aprende de las conversaciones para identificar lo que es importante para cada persona y hacer sugerencias sin que se las pidan.
Privacidad y seguridad: la gran prueba para el agente de Meta
Para usar Muse, los consumidores tendrán que confiar a Meta más información personal que nunca. La compañía asegura que diseñó una infraestructura con protecciones específicas. Según Meta, Muse se ejecuta en su propia computadora segura y dedicada, con su propio navegador, llamada Muse Secure VM, con medidas de privacidad, seguridad y custodia de datos. En esa misma máquina virtual corre un agente llamado Sentinel, que permanece separado de Muse a nivel de sistema.
Meta también asegura que Muse no tiene visibilidad sobre las contraseñas ni los métodos de pago de los usuarios, y que las conversaciones y los datos no se comparten con su sistema publicitario. Estas afirmaciones están explicadas en un documento técnico publicado junto con el lanzamiento, pero requerirán una revisión más profunda por parte de expertos en seguridad.
El temor de los usuarios no es nuevo. Algunos asistentes de IA ya han generado polémica: la aplicación Instinct exigía una licencia amplia, «perpetua e irrevocable», para acceder y modificar los materiales de los usuarios, incluso para entrenar sus modelos.
El historial de privacidad que pesa sobre Meta
La confianza no es automática, porque Meta tiene un historial de afirmar una cosa y hacer otra. Entre los antecedentes que generan dudas se encuentran:
- 2011: acuerdo con la FTC por cargos de engañar a los consumidores al hacer pública información privada sin su aprobación.
- 2019: sanción de la FTC por $5 mil millones, entonces una cifra récord, por ocho violaciones de privacidad.
- 2023: cargos de la FTC por violar una orden de privacidad vinculada al acuerdo de 2019.
- 2019: contraseñas de usuarios almacenadas en formatos legibles, expuestas a posibles hackeos.
- Cambridge Analytica: datos de millones de consumidores recopilados por un tercero sin su consentimiento, un caso que sigue presente en la memoria de muchas personas.
Meta también ha tenido que comparecer ante el Congreso en repetidas ocasiones para explicar cómo protegió, o no, a los menores. Ante la falta de acción legislativa, la empresa se convirtió en el centro de varias demandas relacionadas, incluyendo el acuerdo que Meta cerró con 29 estados, una demanda de Nuevo México por daños a menores en la que se ordenó el pago de $942 millones y miles de casos por lesiones personales y distritos escolares que siguen pendientes contra varias plataformas de redes sociales.
Personalización para fortalecer el vínculo con Muse
Para reducir la desconfianza, Meta ha diseñado Muse con opciones de personalización. Los usuarios pueden ponerle nombre, elegir su avatar, configurar su apariencia y ajustar los parámetros que determinan cómo se comunica con ellos. La idea es que se genere una conexión personal además de la utilidad práctica.
El tiempo dirá si esa conexión personal y las funciones de Muse son suficientes para que los consumidores vuelvan a confiar una vez más su información personal a Meta.