La historia de la salida de Elon Musk de OpenAI: control, demandas y la batalla legal que define el futuro de la IA

El origen de la disputa: la reunión de 2017

A finales de agosto de 2017, los fundadores de OpenAI se reunieron para discutir la creación de una entidad con fines de lucro. El objetivo: comercializar la tecnología y recaudar fondos para la AGI. Elon Musk exigió el control total, pero los cofundadores Greg Brockman e Ilya Sutskever se opusieron. Según el testimonio de Brockman, Musk montó en cólera, dijo “Rechazo” y abandonó la reunión llevándose un cuadro de regalo. Poco después, Musk suspendió sus donaciones y en febrero de 2018 dejó la junta directiva.

Logotipo de OpenAI

El logotipo de OpenAI representa a la organización central en la disputa legal.

El diario personal de Brockman y la acusación de “robo”

Durante el juicio, los abogados de Musk intentaron demostrar que Altman y Brockman “robaron una organización benéfica”. La defensa mostró extractos del diario de Brockman, donde escribió:

“No podemos convertir esto en una organización con fines de lucro sin una pelea muy desagradable… Sería moralmente incorrecto robar la organización sin fines de lucro de Elon”.

Sin embargo, Brockman explicó que esas reflexiones eran sobre si debían expulsar a Musk de la junta, algo que finalmente no hicieron.

El juicio también reveló que Musk envió un mensaje de texto a Brockman dos días antes del inicio del juicio: “Para el final de esta semana, tú y Sam serán los hombres más odiados de Estados Unidos”. El texto no fue admitido como prueba, pero refleja la tensión.

El detonante: Dota 2 y la necesidad de computación

El punto de inflexión fue cuando un modelo de OpenAI derrotó al mejor jugador humano de Dota 2. Brockman testificó que eso convenció a todos de que la clave para la IA potente era la capacidad de cómputo, y que recaudar fondos como organización sin fines de lucro no era suficiente. Así nacieron las conversaciones sobre una subsidiaria con fines de lucro.

Musk quería un control “inequívoco”, pero los demás propusieron participaciones iguales. Tras su negativa, Musk se fue. En 2019, OpenAI creó la entidad con fines de lucro y recaudó mil millones de dólares de Microsoft, luego otros 13 mil millones. Eso disparó el valor de la empresa y las sospechas de Musk, quien presentó su demanda en 2024.

El juicio continúa esta semana. Brockman, cuyo patrimonio en OpenAI se estima en 30 mil millones de dólares, donó 25 millones al SuperPAC de Donald Trump, aunque ese detalle no surgió en la corte.

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