Khosla Ventures abre su primera oficina fuera de Sand Hill Road: Nueva York será su nuevo hogar
Durante 13 años, la carrera de Keith Rabois en el capital riesgo ha estado ligada a la sede histórica de Khosla Ventures en Menlo Park, California. Eso está a punto de cambiar: la firma abrirá su primera oficina fuera de Sand Hill Road, ubicada en la calle 14 (14th Street) de Nueva York, con una apertura prevista para este otoño.
El anuncio lo confirmó el propio Rabois durante un evento celebrado en el West Village de Nueva York, donde repasó las razones y los retos de este movimiento. “Se supone que ahora mismo la están construyendo”, comentó. “Ya veremos. La fecha de apertura de este otoño es muy vaga en mi mente.”
Los datos clave de la nueva sede de Khosla Ventures
- Ciudad: Nueva York
- Dirección: calle 14 (14th Street)
- Apertura prevista: este otoño
- Hito: primera oficina de Khosla Ventures fuera de Sand Hill Road
- Equipo: un puñado de inversores de la firma, entre ellos Keith Rabois
- Espacio diferencial: un executive briefing center
Para la firma, el paso tiene un peso simbólico especial y poco habitual. “Ni siquiera tenemos una oficina en San Francisco, así que este es un paso muy grande para nosotros”, subrayó Rabois.
El “executive briefing center”: el corazón de la nueva oficina
Más allá de albergar a un grupo reducido de inversores, la sede neoyorquina tendrá una función poco común que Rabois describió como un “executive briefing center” (un centro de reuniones ejecutivas). Se trata de un espacio en el que la firma llevará a 10 o 12 empresas de su portafolio a la vez para reunirse con una compañía del Fortune 500, cuatro días a la semana.
“A las empresas del portafolio les encanta esto. Consiguen pilotos y clientes, y por eso va a ser una oficina muy vibrante.” — Keith Rabois
De Menlo Park a la Costa Este: el traslado personal detrás del anuncio
La noticia llega unos meses después de que el propio Rabois se trasladara a la Costa Este, para estar más cerca de su esposo, Jacob Helberg, Subsecretario de Estado para el Crecimiento Económico, la Energía y el Medio Ambiente, y de sus hijos, que actualmente residen en Washington D.C.
¿Tiene Nueva York la densidad de talento del Área de la Bahía?
El traslado de Rabois abre una pregunta evidente: ¿cuenta Nueva York con la densidad de talento que él ha reclutado durante toda su carrera en el Área de la Bahía? Su respuesta fue matizada: depende del nivel de seniority de cada perfil.
Talento junior: un sí rotundo
En el nivel más júnior, Rabois fue tajante: “Nivel de contribuidor individual, recién salido de la escuela, absolutamente”. Como prueba señaló a Ramp, la compañía fintech que ha respaldado en repetidas ocasiones. “Hemos estado captando graduados recién salidos de la escuela y hemos sido capaces de crear una densidad crítica de talento desde la clase de pasantes [en adelante] que es extraordinaria.”
Talento técnico sénior: un desafío reconocido
El escenario cambia en los niveles más altos. “Ingenieros sénior, a nivel de arquitecto: no, creo que eso es un desafío”, dijo Rabois, y añadió: “Afortunadamente, quizá en la era moderna necesitas menos de estas personas por empresa de las que has necesitado históricamente.”
El mayor dolor de cabeza: los ejecutivos sénior
Pero el punto más crítico para las compañías son los ejecutivos sénior con talento, explicó Rabois, quien detalló que el problema tiene menos que ver con la oferta que con la geografía y el estilo de vida. “Si tienes una cultura de oficina presencial, la mayoría de las personas más sénior que viven y residen en el área de Nueva York viven fuera de la ciudad, y el desplazamiento de ida y vuelta a la ciudad para un entorno de oficina puede ser muy doloroso”, afirmó Rabois, que creció en un suburbio neoyorquino de gente que viajaba a diario a la ciudad. “Nosotros estábamos como a 32 minutos en tren expreso de la ciudad, pero muchas personas viven dos círculos concéntricos más lejos. Cuando necesitas reclutar talento ejecutivo probado, y realmente crees en una cultura presencial, eso ha sido muy desafiante.”
La solución de Ramp, según él, ha sido salir de ese problema casi por completo. “No contratamos personas sénior. Simplemente construimos desde abajo, desde la base. Ha sido una estrategia muy consciente, muy intencionada, durante los últimos tres años”, dijo. “Eso puede funcionar. Pero si necesitas un CFO, un SVP de ventas, alguien que tenga mucho peso y experiencia, es realmente difícil tenerlos en la oficina cinco días a la semana, porque a menos que sean muy independientemente ricos, no pueden permitirse criar una familia en el medio de la ciudad.”

Un club pequeño, pero en crecimiento
El movimiento coloca a Khosla Ventures en un club reducido y, posiblemente, en expansión. Otras grandes firmas de capital riesgo del Área de la Bahía mantienen presencia en Nueva York desde hace años, aunque normalmente de forma modesta. Por ejemplo, Sequoia Capital y Andreessen Horowitz emplean socios con base en Nueva York, en números comparativamente pequeños frente a los de la Bahía.
El informe de CBRE y el escepticismo neoyorquino
El anuncio llega además después de un informe publicado el mes pasado por la firma de servicios inmobiliarios comerciales CBRE, que concluyó que Nueva York ha superado por estrecho margen al Área de la Bahía de San Francisco en total de talento tecnológico por primera vez en los 13 años que la firma lleva siguiendo esos datos. El fenómeno se ha visto impulsado en gran medida por las empresas financieras, que contratan agresivamente talento de inteligencia artificial, mientras los empleadores tecnológicos de la Bahía recortan personal.
¿Puede tratarse de una simple coincidencia? A juzgar por el ambiente del evento, muchos neoyorquinos aún no están listos para creerse el titular. “Escuché sobre ese estudio”, dijo un asistente. “No me lo creo.”
Mientras la obra avanza en la calle 14, Khosla Ventures se prepara para un otoño que podría marcar un antes y un después en su historia: su primera oficina fuera de Sand Hill Road, con Nueva York como nuevo centro de operaciones y con un executive briefing center llamado a convertirse en el gran imán de su portafolio.