La ofensiva de Trump contra universidades: fondos federales y estudiantes extranjeros como armas
La campaña del presidente Donald Trump contra prestigiosas universidades estadounidenses ha expuesto la falta de preparación de la academia para enfrentar una Casa Blanca hostil. Instituciones educativas jamás imaginaron una administración dispuesta a ejercer poder gubernamental con tal rapidez, atacando fondos de investigación, estatus fiscal, matrícula de estudiantes extranjeros y ayudas financieras vitales para su funcionamiento.

Harvard y Columbia en la mira
La administración Trump transformó los salvavidas financieros universitarios en herramientas de presión. Según Lee Bollinger, expresidente de Columbia University: «Hubo ingenuidad universitaria. No hubo planificación para esto». Medidas sin precedentes incluyeron una orden ejecutiva para prohibir estudiantes extranjeros en Harvard y amenazas a la acreditación de Columbia.
Presión financiera y batallas legales
La secretaria de Educación, Linda McMahon, confirmó: «Retenemos fondos a Columbia y Harvard». Tras negarse a negociar políticas de admisión, Harvard enfrenta el bloqueo de $2 mil millones en subsidios federales y amenazas a su estatus fiscal. Un funcionario de la Casa Blanca advirtió: «Golpeamos donde duele: su bolsillo».

Reacciones y resistencia académica
Mientras universidades públicas optan por silencio por dependencia de matrículas internacionales, más de 650 funcionarios firmaron una declaración contra la intromisión gubernamental. Asociaciones educativas presentaron demandas para bloquear recortes a fondos de investigación. Teresa Sullivan, expresidenta de la Universidad de Virginia, reconoce: «Estamos en territorio desconocido».
Encrucijada universitaria
Las instituciones enfrentan un dilema: negociar con riesgo de comprometer principios, combatir legalmente atrayendo la ira presidencial, o mantenerse en silencio. Bollinger sentencia: «Si el gobierno quiere destruir instituciones, puede. Debemos mantenernos en principios».