Marea escocesa en South Beach
Ocean Drive se transformó en un mar de azul, blanco y naranja mientras la Tartan Army, la legendaria afición escocesa, desató su famosa fiesta en Miami Beach. Miles de fans con kilts, gaitas y banderas celebraron este martes, 23 de junio, antes del partido del Mundial contra Brasil que se disputará mañana miércoles.
Familias, cánticos y buena vibra
El pequeño Angus Slessor, de 10 años, no dudó en trepar a un árbol en Lummus Park para ver mejor la multitud. “¡Manten los ojos bajos!”, bromeó su padre Gav Slessor, de 49 años, quien junto a su esposa Mel Nardi, de 44, calificó a la ciudad como “muy acogedora”. “Mañana será como cumplir un sueño”, expresó Gav, esperanzado con un empate.
“Estoy tan emocionado que mañana me daré cuenta de lo que está pasando. Es como si mi sueño se hiciera realidad”. — Gav Slessor
De Calle Ocho a Miami Beach: la ruta mundialista
Antes de llegar a South Beach, los escoceses bailaron salsa en Calle Ocho y animaron a los Marlins en el loanDepot Park. Este miércoles por la tarde, miles de escoceses estarán en Fort Lauderdale, en pubs y paseos en barco, para luego concentrarse en el partido.
La humedad no fue un obstáculo. Los fans se hidrataron con cerveza y vitorearon a un bombero que ondeaba la bandera escocesa desde un camión de bomberos. Se tomaron selfies con aficionados argentinos, cantaron “Yes Sir, I Can Boogie” y hasta entonaron un cántico pícaro a un fan brasileño en su balcón: “¡Puedes meterte a tu Neymar por el trasero!”.
Hermandad entre Escocia y Brasil
A pesar de las bromas, los escoceses mostraron mucho cariño a Brasil. Algunos portaban banderas híbridas y combinaban camisetas brasileñas con kilts. La turista brasileña Valeria Lemos, de 42 años, se encontró con la fiesta por casualidad y recibió choques de puños. “Todos están aquí para divertirse”, dijo.
El momento más simbólico llegó con Faroque Hussain, Cónsul Honorario de Brasil en Glasgow, quien lució la “Spirit of Brazil” tartan, un kilt con los colores de la bandera brasileña. Hussain también trajo a Miami el balón de fútbol más antiguo del mundo, de 500 años, que está en exhibición en el Coral Gables Museum y acompañará al equipo en el partido. “Es un verdadero privilegio mostrar la conexión entre Brasil y Escocia”, afirmó.
Un evento que une al mundo
Eileen Ewing, escocesa residente en Australia, ayudó a cargar una bandera gigante de Escocia-México junto a Graeme Stevens, escocés que vive en México, a quienes conoció en el desfile. “Ha sido la experiencia de una vida”, comentó Ewing, destacando la hospitalidad de los estadounidenses. Stevens añadió: “Lo mejor de estar en Estados Unidos es demostrar que todas las críticas negativas estaban equivocadas. Ha sido acogedor y abierto”.
Ganen o pierdan, los escoceses están felices de estar aquí. Su secreto para la fiesta, según Ewing: “No nos tomamos la vida tan en serio. No tenemos grandes expectativas. Solo venimos a pasarla bien y a mezclar culturas”.
La fiebre mundialista continúa. Este miércoles, el partido Brasil vs Escocia promete ser inolvidable.