Un llamado a la acción por la seguridad de los rascacielos
Una dupla poco convencional —un cirujano dental retirado y el exdecano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Miami— está impulsando un mayor escrutinio en los permisos de construcción de rascacielos en Miami. En un artículo publicado recientemente en el Journal of Critical Infrastructure Policy, Jean-Pierre Bardet y Jeffrey Dorfman advierten que el suelo arenoso y desigual de la ciudad presenta desafíos de ingeniería que no se están considerando adecuadamente al aprobar nuevas torres.
El problema bajo tierra: suelo inestable y edificios que se hunden
El subsuelo de Miami está compuesto por capas irregulares de piedra caliza porosa y arena, lo que lo hace relativamente inestable e impredecible. Esto provoca que los edificios sean más propensos a asentamientos diferenciales —cuando diferentes partes de la cimentación se hunden a distintas velocidades—, lo que puede causar graves problemas estructurales.
Investigaciones recientes, incluyendo un estudio de 2024 de la profesora Farzaneh Aziz Zanjani (también de la UM), revelaron que edificios en Sunny Isles Beach, Surfside y otras islas barrera se están hundiendo más rápido de lo previsto por los ingenieros. Bardet calificó esto como un “fenómeno nuevo” que necesita ser comprendido.

Propuestas de los investigadores: moratoria y revisión independiente
Bardet y Dorfman proponen que la ciudad de Miami detenga temporalmente las aprobaciones de nuevos rascacielos y reconsidere su proceso. Critican que el sistema actual permita, por ejemplo, que un desarrollador pague un fondo para obtener el derecho a construir 20 pisos adicionales sin importar el tamaño del lote ni las condiciones del subsuelo.
Entre sus recomendaciones destacan:
- Crear un panel de revisión independiente para proyectos de gran altura.
- Exigir pruebas geotécnicas extensas antes de aprobar cualquier torre.
- Establecer un fondo al que contribuyan los desarrolladores para asumir la responsabilidad financiera del rendimiento estructural durante 40 años, en lugar de que recaiga sobre los propietarios, aseguradoras o contribuyentes.
Además, han criticado la legislación estatal que redujo de 10 a 7 años el plazo durante el cual un desarrollador es responsable por defectos en un edificio.
El caso de Edgewater: un ejemplo visible
Dorfman, residente de Edgewater, ha visto de cerca los efectos del asentamiento desigual. A principios de año, los propietarios de condominios en Missoni Baia Residences demandaron al desarrollador, alegando que el hundimiento causó grietas en pisos y cimentación. La costa de Edgewater tiene un subsuelo similar al de las islas barrera, lo que preocupa a los vecinos.
“Hemos descubierto un problema. Queremos encontrar una solución, pero la solución no es solo técnica”, afirmó Bardet.
¿Qué sigue? Nuevas investigaciones y debate público
La dupla ya planea un segundo artículo y espera que su trabajo genere más investigación científica y discusión política a niveles municipal, condal y estatal. El objetivo final es que Miami pueda seguir creciendo en altura, pero con garantías de seguridad para sus habitantes.