Segunda Sentencia de Muerte para un Asesino Reincidente
Por segunda vez en su vida, Rafael Andres, de 62 años, escuchó en silencio la condena a muerte dictada por el juez Zachary James en una corte de Miami-Dade. El veredicto llegó este viernes 24 de julio de 2026 por el salvaje asesinato de la mesera de La Carreta, Fariñas, ocurrido el 24 de enero de 2005.
Detalles del Crimen
Según los fiscales, Andres, quien trabajaba como manitas, usó una llave adicional para entrar a la vivienda de la víctima. La golpeó en el rostro hasta que ella reveló el PIN de su tarjeta bancaria, luego la apuñaló tres veces en el pecho. Al no morir, colocó un paño de cocina sobre su rostro y la estranguló con el cable de una arrocera. Intentó incendiar la escena, pero un vecino lo vio salir y frustró su plan.
Antecedentes: Asesinato Anterior
Andres ya había sido condenado en 1988 por apuñalar a Linda Azcarreta, una amiga de su esposa. Cumplió solo 18 meses de una sentencia de nueve años debido a su buena conducta. “Las mismas manos, la misma violencia. Una familia diferente destruida”, declaró Rene Azcarreta, hijo de la primera víctima, quien descubrió el cuerpo cuando tenía 7 años.

Testimonios de las Familias
Lisbet Fariñas, hermana de la víctima, declaró: “Nadie entiende lo que es perder a una hija y a una hermana”. Rene Azcarreta agregó: “Esa imagen nunca te abandona. Rafael Andres arrebató a mi madre de la manera más violenta e insensata”. Tras la sentencia, ambos abrazaron a los fiscales en el pasillo del tribunal.
El Juicio y la Defensa
En noviembre, un jurado recomendó la pena de muerte con un voto de 9-3, y el juez James confirmó la sentencia, la primera en más de una década que envía a un reo al corredor de la muerte en Miami-Dade. La defensa argumentó que años de abuso de cocaína dañaron el cerebro de Andres y que en prisión ha emprendido un camino de espiritualidad. Sin embargo, la fiscalía destacó la brutalidad del doble homicidio y la reincidencia como factores clave.
Andres no mencionó a sus víctimas en su declaración final, sino que dijo que dedicaría su tiempo en prisión a predicar la religión. “Mis acciones hablan más que las palabras”, afirmó. A lo que Rene Azcarreta respondió: “El hombre no merece existir. Perdió ese derecho cuando mató a mi madre… y luego lo hizo de nuevo”.