Llamado urgente de los obispos ante el ritmo récord de ejecuciones
La Conferencia de Obispos Católicos de Florida ha publicado una carta pastoral en la que insta a los funcionarios estatales a abolir la pena de muerte, calificando el ritmo de ejecuciones como “alarmante”. El documento, firmado por el arzobispo de Miami Thomas Wenski y el diácono Edgardo Farias, fue emitido justo antes de que el estado llevara a cabo dos ejecuciones en un mismo día, un hecho sin precedentes en casi una década.
“En esta carta, deseamos recordar a los católicos la enseñanza de nuestra Iglesia contra el uso de la pena de muerte en situaciones —como la nuestra— donde medios no sangrientos son suficientes para castigar a los delincuentes y proteger la seguridad pública”, escribieron los obispos.
Doble ejecución: un evento inquietante
El martes, James Aren Duckett, de 68 años, exoficial de policía condenado por la violación y asesinato de una niña, fue ejecutado al mediodía mediante inyección letal. Horas después, estaba programada la ejecución de Dominick Anthony Occhicone, de 80 años, condenado por asesinar a los padres de su exnovia en 1986. De haberse llevado a cabo, Occhicone se habría convertido en el segundo recluso de mayor edad ejecutado en la historia moderna de EE.UU. El diácono Farias calificó el evento como “un momento profundamente doloroso y preocupante para el pueblo de Florida”.
“Tomar otra vida humana no puede restaurar las vidas perdidas, sanar las heridas dejadas por la violencia o traer verdadera paz a los corazones afligidos”. — Diácono Edgardo Farias
La postura del gobernador DeSantis
El gobernador Ron DeSantis, quien es católico, ha defendido el uso de la pena capital. Su oficina remitió a declaraciones anteriores en las que afirmó: “Mi opinión es que es un castigo apropiado para los peores delincuentes”. DeSantis firmó en 2023 una ley que permite a los jurados recomendar la pena de muerte con un voto de 8-4, tras el caso del tirador de Parkland que fue condenado a cadena perpetua.
Argumentos morales y prácticos contra la pena de muerte
La carta pastoral cita las enseñanzas de Jesucristo, así como declaraciones de los papas Benedicto XVI y Francisco, para argumentar que la pena de muerte ya no es necesaria en una sociedad moderna. Los obispos señalan que “la ejecución no trae un cierre real a las familias de las víctimas y representa venganza más que justicia”, según palabras del arzobispo Wenski. Además, mencionan problemas prácticos como condenas erróneas y el alto costo de las ejecuciones.
Wenski añadió: “La ejecución de dos hombres ancianos viola la dignidad humana, la nuestra y la de los condenados. Solo China, Irán, Corea del Norte y Estados Unidos insisten aún en la pena capital”.
La carta concluye recordando que “ni siquiera un asesino pierde su dignidad personal”, un llamado a promover una “cultura de vida” en lugar de una “cultura de muerte”.