Situación Crítica en el Li’l Abner Mobile Home Park
El Li’l Abner Mobile Home Park en 11239 NW Fourth Ter. se encontraba en un estado de desolación este lunes, con residentes siendo forzados a abandonar sus hogares bajo la vigilancia de agentes de policía. La comunidad, mayormente hispana, enfrenta una crisis de vivienda sin precedentes.

Detalles del Orden de Desalojo
Los residentes recibieron notificaciones que indicaban que debían desalojar antes de las 4 p.m. del martes 21 de octubre. Esta medida es parte de una batalla legal de un año con el propietario del parque, CREI Holdings, que planea desarrollar el terreno para construir viviendas multifamiliares.
- Fecha límite: 21 de octubre a las 4 p.m.
- Propietario: CREI Holdings
- Ubicación: 11239 NW Fourth Ter., South Florida
Ofertas de Compra y Resistencia de los Residentes
En noviembre, se ofrecieron buyouts a los residentes: $14,000 para quienes se fueran antes de enero, $7,000 en abril y $3,000 en mayo. Sin embargo, muchos pagaron sumas muy superiores por sus trailers, que están cementados al suelo y no son fácilmente movibles, argumentando que estas ofertas y el tiempo dado fueron insuficientes.

Demanda Colectiva y Apelación en Curso
Un grupo de 210 residentes presentó una demanda colectiva contra CREI Holdings, alegando incumplimiento de la ley de Florida sobre desalojos en parques de casas móviles. Aunque el esfuerzo legal inicial no tuvo éxito, la apelación continúa. «La lucha sigue», destacó David Winker, abogado de los demandantes.
Impacto Económico y Social
Según datos de la U.S. Census Bureau, el ingreso mediano de los hogares en Li’l Abner es de $3,666 mensuales, con un 30% de la población viviendo en pobreza. Los residentes restantes, muchos de ellos adultos mayores de bajos ingresos, no recibirán compensación por sus trailers y enfrentan el reto de encontrar vivienda en el caro mercado de South Florida.
Historias Personales de los Afectados
Karel Hernandez, de 52 años, relató cómo llegó a su casa para encontrar a la policía cerrando viviendas: «No puedo sacar nada». Mientras, Alex Lopez, de 33 años, vive en el parque desde 2007 con sus padres, incluido su padre Santo Varela, de 73 años con cáncer, a quien lleva a quimioterapia cada dos semanas.
«Solo llevamos documentos y fotos familiares, no artículos grandes como un refrigerador», explicó Lopez, quien lamenta que una vecina gastó $10,000 en renovaciones justo antes del desalojo.
Problemas de Seguridad Nocturna
Por las noches, el parque se vuelve peligroso debido a ladrones que desmantelan las casas móviles abandonadas en busca de materiales. Hernandez durmió junto a su vivienda para proteger sus pertenencias antes de que fuera clausurada.