Talleres que marcan tendencia
En la Biblioteca Pública de South Philadelphia, el bibliotecario Charlie Bailey imparte un taller llamado «Avoiding AI» que está atrayendo a decenas de personas ansiosas por recuperar el control sobre sus dispositivos. “¡Todos están en su teléfono en mi programa!” bromea Bailey mientras pide a su audiencia que saquen sus móviles para aprender a desactivar Apple Intelligence y Gemini.
La sala, decorada con una alfombra infantil que recuerda que la M es de “moon” y la Z de “zebra”, se llena de adultos que no están allí para aprender el abecedario, sino para entender cómo evitar la inteligencia artificial que sienten impuesta en sus vidas.
El origen de la iniciativa
Bailey se inspiró en Hannah Cyrus, bibliotecaria de Maine, quien publicó un artículo académico sobre su propio taller. “Nunca antes me había pasado algo así con nada de lo que he trabajado”, comentó Cyrus. “Nadie me había escrito antes pidiéndome las diapositivas de mi curso de Introducción a la Computación”.
En la Biblioteca Pública de Bangor, Cyrus atiende consultas constantes sobre cómo desactivar funciones de IA. “¿Por qué intenta escribir mis correos electrónicos? ¿Por qué resume un mensaje de una línea que puedo leer fácilmente?” son preguntas recurrentes. Su taller Avoiding AI tuvo que cerrar inscripciones en 30 personas y abrir lista de espera, llegando a 70 asistentes incluyendo la transmisión en vivo.
“Como profesional de la información, se siente bien ver a la gente escéptica sobre la IA. Me alegró mucho ver cuántas personas comparten este sentimiento”, afirmó Bailey.
Lo que se enseña en el taller
El taller de una hora comienza con una explicación de cómo funcionan los chatbots y herramientas de IA al consumidor, por qué la gente podría querer usarlos y por qué optar por no hacerlo. Luego, Bailey recorre las plataformas y dispositivos más populares, mostrando instrucciones paso a paso en el proyector para guiar a los asistentes a desactivar funciones específicas.
Durante la sesión, un asistente llamado Johnny comentó: “Tienes que pasar por todos los problemas para comprar una casa hoy, y dentro de dos años podría haber un centro de datos al lado de tu casa”. Otra participante, Gabrielle, añadió: “Me siguen metiendo la IA a la fuerza en el trabajo, y cada vez que la veo pienso en el medio ambiente”. Sin embargo, Gabrielle no descarta la tecnología por completo: “No estoy en contra de la IA en cuanto a avances médicos”.
Repercusión viral
La publicación en Instagram de la biblioteca de South Philadelphia sobre el evento “Avoiding AI” obtuvo más de 2.000 me gusta y 220 compartidos, mientras que la mayoría de las publicaciones de la biblioteca apenas superan unas docenas de reacciones. Bailey tuvo que programar una segunda edición debido al exceso de inscripciones.

Más que un simple taller: una lucha por la autonomía digital
Tanto Cyrus como Bailey coinciden en que el movimiento anti-IA no es un rechazo total a la tecnología, sino una defensa de la autonomía y el control. “La adopción forzada de la IA en los dispositivos puede ser la gota que colma el vaso”, reflexionó Cyrus. “La conciencia ha estado creciendo durante mucho tiempo: estos productos y las empresas que los fabrican tienen una influencia desmedida sobre nosotros, y no estamos usando estos productos como nos gustaría”.
El bibliotecario Bailey lo resume así: “Como bibliotecario, creo que es importante ver esto como un avance en la alfabetización digital y ayudar a las personas a recuperar su autonomía sobre si quieren usar herramientas de IA. Es importante, especialmente cuando puede ser tan difícil no usarlas y cuando el diseño parece forzar la adopción”.
| Aspecto clave | Impacto |
|---|---|
| Inscripciones al primer taller de Cyrus | 30 presenciales + lista de espera + 40 en vivo = 70 asistentes |
| Interacción en Instagram (South Philly) | Más de 2.000 likes y 220 compartidos |
| Demanda por nuevas ediciones | Bailey ya programó un segundo taller por alta demanda |
Mientras tanto, los asistentes comparten trucos, como añadir &udm=14 a las búsquedas de Google para ocultar resultados de IA. Un gesto que Bailey anota en la pizarra junto a las credenciales del Wi-Fi para adolescentes. La camaradería entre desconocidos es palpable: todos buscan lo mismo: recuperar el timón de su vida digital.