El Mundial bajo la sombra de Trump
A pocos días del inicio de la Copa del Mundo 2026, las estrictas políticas migratorias de la administración Trump están generando caos y preocupación entre jugadores, árbitros, aficionados y periodistas que intentan ingresar a Estados Unidos. El evento, que arranca el 11 de junio en México y tendrá su primer partido en Miami el 15 de junio, podría atraer hasta 10 millones de fanáticos a los estadios de las 11 ciudades sede en EE.UU., pero las trabas migratorias están empañando la fiesta.
Casos emblemáticos de rechazos y demoras
Uno de los casos más impactantes es el de Omar Artar, el primer árbitro somalí en la historia de los Mundiales, quien fue rechazado al llegar al Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) a pesar de tener los documentos en regla. Tras 11 horas de interrogatorio, fue devuelto a Turquía. La FIFA confirmó que no participará en el torneo.
También se reportaron problemas para un delantero suizo nacido en Camerún, el único jugador de Haití que reside en el país caribeño (golpeado por pandillas), y toda la selección de Irán, quienes hasta hace poco no sabían si obtendrían visas. Los boletos de aficionados iraníes fueron revocados, los permisos de viaje de escoceses retirados y las visas de marroquíes denegadas. El delantero iraquí Aymen Hussein fue interrogado durante siete horas en el aeropuerto de Chicago.

Advertencias de grupos de derechos civiles
Más de 120 organizaciones de derechos civiles emitieron una advertencia de viaje conjunta advirtiendo a los fanáticos, incluso con visa, sobre el riesgo de detención migratoria o deportación durante su estancia en EE.UU. La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y la Coalición de Inmigrantes de Florida señalaron que los no ciudadanos podrían ser arrestados, detenidos y deportados debido a la amplia autoridad de los agentes fronterizos, que incluye revisión de redes sociales y teléfonos celulares.
“Si un árbitro seleccionado por la FIFA con visa válida puede ser rechazado en Miami, ¿qué mensaje se envía a millones de fanáticos, familias y visitantes de todo el mundo?” — Yareliz Mendez Zamora, coordinadora de políticas del Comité de Servicio de los Amigos Americanos de Florida.
Seguridad vs. garantías gubernamentales
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, comparó el evento con 78 Super Bowls en 38 días, requiriendo el doble de seguridad. La secretaria interina de Seguridad Nacional, Lauren Bis, aseguró que “los visitantes internacionales que vengan legalmente al Mundial no tienen nada que temer” en cuanto a la aplicación de leyes migratorias. No obstante, la realidad contradice esas promesas.
En el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) se habilitó un carril exclusivo para viajeros del Mundial, similar al de diplomáticos. Sin embargo, el seleccionado de Uzbekistán fue sometido a estrictos controles con perros antinarcóticos y revisión de equipaje en Nueva York antes de un partido amistoso. El entrenador, Fabio Cannavaro, expresó su disgusto: “Dijeron que son las reglas, pero al final la revisión fue solo para nosotros”.
Manifestaciones en Miami
Un grupo liderado por la Coalición de Inmigrantes de Florida planea concentrarse el miércoles frente a la sede de la FIFA en Miami para exigir que no se realicen operativos migratorios dentro o cerca de las sedes del Mundial y las zonas de fanáticos. La tensión crece mientras el gobierno insiste en que solo serán blanco de acciones quienes estén “ilegalmente en EE.UU.”, pero los casos recientes demuestran lo contrario.
El director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la Copa del Mundo, Andrew Giuliani, justificó la negativa de ingreso a Artar por “razones muy sólidas”, sin dar detalles. Mientras tanto, la ACLU y Amnistía Internacional califican el panorama como una “violación de derechos humanos” que empaña el espíritu del deporte más grande del mundo.