La red eléctrica cubana vuelve a fallar: el país entero en tinieblas
La tarde del lunes 6 de julio de 2026, el sistema eléctrico de Cuba colapsó por completo, sumiendo a toda la isla en un apagón total. La empresa estatal Unión Eléctrica anunció poco después del mediodía una “desconexión total del sistema electroenergético nacional” y dijo que investigaba las causas. Cerca de dos horas después, una unidad generadora de la planta de gas de Jaruco, al este de La Habana, logró ponerse en funcionamiento, pero el resto del país seguía a oscuras.
Una crisis que se repite desde 2024
La red eléctrica cubana ha colapsado múltiples veces desde 2024, tras décadas de falta de mantenimiento y modernización de las obsoletas centrales de la era soviética. Las viejas plantas no tienen capacidad de reserva para absorber fallos y averías, que regularmente se convierten en el colapso de toda la red o de porciones significativas de ella. En marzo pasado, la isla entera se quedó sin electricidad en dos ocasiones.
El bloqueo petrolero agrava la situación
Un bloqueo petrolero de facto impuesto por la administración del presidente Donald Trump para presionar al gobierno comunista a negociar y hacer reformas ha agravado la crisis. El líder cubano, Miguel Díaz‑Canel, afirmó que el gobierno no ha podido importar combustible desde enero, salvo un cargamento de Rusia. Aceleran la instalación de paneles solares, pero esto no aliviará de inmediato a una población que soporta una grave crisis humanitaria.
La administración Trump ha autorizado algunas ventas de combustible al sector privado, y el gobierno cubano ha comenzado a arrendar gasolineras a empresarios privados. Sin embargo, las regulaciones estadounidenses limitan las ventas a empresas privadas, organizaciones humanitarias y otros usuarios autorizados. Los hospitales, todos estatales, no pueden comprar combustible para sus generadores de respaldo. Según cifras del gobierno cubano, la ONU reportó que alrededor de 100,000 pacientes esperan cirugías en la isla debido a los cortes de electricidad y la escasez de suministros médicos y medicinas.
Déficit energético récord y protestas diarias
En los últimos días, el déficit de generación ha superado los 2,000 megavatios durante las horas pico, generalmente por la noche, dejando a dos tercios del país sin electricidad al mismo tiempo. Residentes de varias zonas, incluida la capital, reportaron cortes de hasta 70 horas seguidas.
La crisis energética afecta todos los aspectos de la vida diaria: la falta de electricidad y combustible perjudica la distribución de agua, el transporte, la recolección de basura y las comunicaciones, incluidos el teléfono celular e internet. Los cubanos describen en redes sociales cómo han cambiado sus rutinas: algunos se despiertan después de la medianoche para cocinar aprovechando las pocas horas de luz, o duermen en el suelo por el calor insoportable.
“Treinta y cuatro horas seguidas sin electricidad ni agua. Mis niñas duermen otra vez en el suelo, devoradas por mosquitos y jejenes, sin agua fría para beber”. — Luis Alberto García, destacado actor cubano, en una publicación de Facebook el domingo.
Las protestas, que eran raras durante décadas, ahora son cotidianas. Durante los apagones nocturnos, los residentes golpean ollas y sartenes, salen a las calles o incendian la basura acumulada. Pero también ocurren de día.
Mantilla y Regla: barrios que claman “basta”
El domingo, habitantes de Mantilla, un barrio en las afueras de La Habana, bloquearon una calle con cubetas para protestar por varios días sin agua corriente. La semana pasada, vecinos de Regla, otro suburbio capitalino, salieron a las calles golpeando ollas, cantando el himno nacional y gritando “¡Ya basta!”. Según videos publicados por Cubanet, la mayoría de los manifestantes eran mujeres.

La situación humanitaria sigue empeorando mientras el gobierno busca soluciones a largo plazo que no llegan. La población, exhausta, clama por un cambio que alivie el sufrimiento diario.