Cuba acepta ayuda humanitaria de EE.UU. en medio de una crisis energética sin precedentes
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó el jueves que su gobierno aceptará la oferta de Estados Unidos de proporcionar $100 millones en ayuda humanitaria, en un momento en que el país se queda sin combustible y la administración Trump muestra su impaciencia con las estancadas negociaciones diplomáticas entre ambos países.
Antecedentes de la oferta
El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció el viernes que el gobierno estadounidense había ofrecido enviar $100 millones en ayuda humanitaria, pero que las autoridades cubanas no la habían aceptado. Días antes, el canciller cubano Bruno Rodríguez afirmó no tener conocimiento de la oferta y acusó a Rubio de mentir. Sin embargo, tras una nueva declaración del Departamento de Estado el miércoles reiterando que la oferta seguía vigente, Díaz-Canel dio luz verde.
“Si el gobierno de EE.UU. está realmente preparado para proporcionar ayuda en las cantidades anunciadas, y en plena conformidad con las prácticas universalmente reconocidas para la asistencia humanitaria, no encontrará ni obstáculos ni ingratitud por parte de Cuba”, escribió Díaz-Canel en su cuenta de X.
La crisis de combustible: “No tenemos absolutamente nada”
El miércoles, el ministro de Energía de Cuba, Vicente de la O Levy, declaró en la televisión estatal: “No tenemos absolutamente nada de combustible, no tenemos absolutamente nada de diésel”. Esta situación ocurre justo cuando comienza la temporada de verano en la isla, aumentando la demanda energética.
La falta de combustible ha provocado apagones de hasta 48 horas en algunos barrios de La Habana, lo que derivó en protestas durante la tarde y noche del miércoles. La imagen de una calle oscura con un fuego al costado refleja la tensión que se vive en las calles.

Raíces del colapso energético
Los problemas energéticos de Cuba no son nuevos: la falta de mantenimiento de plantas obsoletas, la pérdida de suministradores habituales de petróleo (Venezuela dejó de enviar crudo gratuito tras la captura de Nicolás Maduro en enero, y México hizo lo mismo luego de que Trump amenazara con aranceles) y el colapso parcial de la red eléctrica el miércoles han agravado la situación. El experto energético Jorge Piñón, de la Universidad de Texas en Austin, advierte que “podríamos presenciar un superapagón” si no se consigue combustible pronto.
Ayuda humanitaria y canales de distribución
El Departamento de Estado ha indicado que la ayuda podría ser distribuida por la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes. Rubio trató el tema de la entrega durante una reunión en el Vaticano con el Papa León XIV la semana pasada. Díaz-Canel calificó la experiencia de trabajar con la Iglesia como “rica y productiva”, y subrayó que las prioridades son “combustible, alimentos y medicinas”.
Negociaciones estancadas y escepticismo en Washington
El miércoles, Rubio expresó su escepticismo sobre la posibilidad de lograr cambios significativos en Cuba con el liderazgo actual. En declaraciones a bordo del Air Force One, dijo a Sean Hannity: “Cuba tiene una economía rota y no funcional, y es imposible cambiarla. Ojalá fuera diferente”. Rubio ha liderado negociaciones indirectas con miembros de la familia Castro, en particular con el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, que derivaron en conversaciones diplomáticas.
En febrero, Rubio sugirió que Cuba necesitaba reformas económicas para aliviar la presión estadounidense. La respuesta cubana fue permitir que los cubanos en el exterior puedan tener negocios privados en la isla, pero Rubio lo calificó de insuficiente. Ahora, en mayo, no ve posibilidades de cambio mientras el actual liderazgo –una mezcla de burócratas del Partido Comunista y generales cercanos a la familia Castro– se mantenga en el poder.
La administración Trump ha ofrecido ayuda humanitaria sustancial, internet gratuito y acuerdos económicos importantes, pero exige la salida de Díaz-Canel, la liberación de presos políticos y la liberalización política, además de la solución de reclamos por propiedades confiscadas. Sin embargo, fuentes cercanas a las negociaciones indican que los funcionarios cubanos han señalado en privado que el país está listo para una apertura económica, pero el cambio de régimen no está sobre la mesa.
Este artículo se basa en información oficial y declaraciones públicas de los líderes mencionados. No se ha recibido respuesta del Departamento de Estado al cierre de esta edición.