Reed Jobs, heredero de un legado, forja su propio camino en la lucha contra el cáncer
Reed Jobs, hijo de Steve Jobs, no quiere ser recordado por su apellido, sino por su ambicioso fondo de inversión oncológica: Yosemite. Lanzado en 2023, el fondo combina filantropía y capital de riesgo para transformar la investigación académica en empresas biotecnológicas que ataquen directamente los tumores más difíciles.
Tres años después, Yosemite cuenta con un equipo de 17 personas, dos fondos (el segundo busca alcanzar $350 millones) y más de 25 empresas en cartera. La inteligencia artificial ha pasado de ser una curiosidad a convertirse en el motor central de su estrategia.
Un modelo único: filantropía sin ataduras y creación de empresas desde cero
A diferencia de otros fondos de riesgo, Yosemite no solo invierte, sino que también crea compañías. Según Jobs, “no creemos que las curas del cáncer estén esperando en las farmacéuticas; necesitamos crearlas con nuevo conocimiento”. Para ello, destinan 2.5% del patrimonio del fondo a un fondo asesorado por donantes, que otorga subvenciones sin condiciones a laboratorios universitarios. Empresas como Azalea (nacida de una subvención al laboratorio de Jennifer Doudna) y Quarry (basada en la terapia de proximidad inducida del científico Craig Crews) son ejemplos de este enfoque.
¿Cómo funciona el capital? Un tercio para crear, dos tercios para invertir
Del fondo de $350 millones, aproximadamente un tercio se destina a empresas que Yosemite construye desde sus propias ideas o junto a académicos de universidades como Yale, Berkeley y Stanford. El resto se invierte en compañías fundadas por otros. Además, $1 millón anual de las comisiones de gestión se suma al fondo de donaciones.
“Si quieres ser el primero y ayudar a descubrir nuevas áreas, eso es lo que mejor hacemos”, afirma Reed Jobs sobre el rendimiento del fondo.
El impacto de la inteligencia artificial en la oncología: del descubrimiento de fármacos a los ensayos clínicos
Uno de los aspectos más revolucionarios de Yosemite es el uso de IA tanto en la identificación de nuevas dianas terapéuticas como en el diseño de ensayos clínicos. Jobs explica que la IA está acelerando el trabajo “rudo”, pero también ha permitido atacar genes hasta ahora “indrogeables”, como KRAS o p53.
En concreto, la compañía Revolution Medicines (en la que Yosemite ha invertido) ha logrado duplicar la supervivencia de pacientes con cáncer de páncreas gracias a un fármaco que bloquea KRAS, una proteína que durante décadas se consideró imposible de atacar. “AI nos ha mostrado formas creativas de inhibirla”, destaca Jobs.
p53: el talón de Aquiles del cáncer que Yosemite persigue con tres estrategias distintas
El gen supresor de tumores p53 es el objetivo más ambicioso de Yosemite. Jobs revela que están trabajando en varias compañías y estrategias para reactivar este gen o atacar sus formas mutadas. “Es uno de los talones de Aquiles del cáncer; nunca se ha conseguido”, afirma.
Histotripsia y edición epigenética: otras apuestas de Yosemite
Entre las empresas del portafolio destacan Tune Therapeutics, que utiliza edición epigenética para silenciar el virus de la hepatitis B (principal causa de cáncer de hígado), e Histosonics, un dispositivo no invasivo que destruye tumores hepáticos y pancreáticos mediante histotripsia.
El contexto regulatorio y el futuro de la financiación
Jobs se muestra preocupado por los recortes propuestos al presupuesto del NIH (Institutos Nacionales de Salud de EE.UU.). En 2025 hubo una petición de recorte del 40%, la mayor de la historia, que fue rechazada por el Senado y la Cámara de Representantes. Este año se ha solicitado un 12%, que Jobs espera que también sea rechazado. “Deberíamos aumentar el presupuesto a $100 mil millones”, opina.
“La financiación del NIH no ha crecido en una década; ajustado por inflación, se ha reducido”, alerta.
El papel de los GLP-1 y los patentes que expiran
Jobs señala que la llegada de los fármacos GLP-1 (como Ozempic) ha creado la primera empresa farmacéutica valorada en un billón de dólares: Eli Lilly. Además, la pérdida de patentes de medicamentos superventas abre nuevas oportunidades para la innovación en oncología.
Consejos para emprendedores y el arte de contar historias
Reed Jobs anima a cualquier fundador con ideas para atacar el cáncer a contactar con Yosemite. “Tenemos una puerta abierta. Miramos cada modalidad: moléculas pequeñas, radiofármacos, terapia génica, IA, salud digital… Cualquier idea que pueda afectar a pacientes con cáncer, queremos saber de ella”, asegura. Sin embargo, advierte que la narrativa importa: “He visto empresas con buena ciencia fracasar por una mala historia del CEO”.

El futuro según Reed Jobs: optimismo y urgencia
Al preguntarle qué le ha sorprendido más en estos tres años, Jobs responde: “No esperaba que Yosemite avanzara tan rápido. Este momento es más importante de lo que creía, lo cual es a la vez más aterrador y más empoderador”. En cuanto a la longevidad, se muestra cauto: “No creo que nadie sepa realmente de lo que habla todavía. No hay una teoría unificada del envejecimiento como en la física”.
Con una cartera que incluye desde empresas de edición genética hasta dispositivos médicos, y una filosofía que combina ciencia de frontera con un modelo de negocio híbrido, Yosemite se perfila como uno de los actores más disruptivos en la lucha contra el cáncer. La pregunta ya no es si Reed Jobs está a la altura de su apellido, sino hasta dónde llegará su legado propio.