A partir de mayo, el carísmático maestro de cocina argentino se suma con una propuesta gastronómica original a la pantalla caliente del canal de la Florida. En esta nota nos cuenta toda su trayectoria y las espectativas de este nuevo desafío
Periodista: Javier, primero que nada, bienvenido a la pantalla de Al Ritmo de Miami. Es un placer recibirte y contar con tu presencia a partir de mayo en nuestra señal. ¿Qué significa para vos sumarte a este nuevo proyecto televisivo internacional?
Javier Sosa: Muchas gracias. La verdad es que lo vivo con muchísima emoción y también con una gran responsabilidad. Para mí la cocina siempre fue una herramienta para ayudar, para conectar con la gente y para generar encuentros. Poder llevar ese mensaje a una señal como Al Ritmo de Miami, con alcance internacional y con una comunidad latina tan fuerte, es una oportunidad enorme.
Periodista: Tu nombre está muy ligado a la solidaridad, a la cocina social y a ese concepto tan fuerte de “Chef sin Fronteras”. ¿Cómo nace esa filosofía de trabajo?
Javier Sosa: Nace de entender que cocinar no es solamente preparar un plato lindo, sino también tender una mano. Yo siempre digo que la cocina puede cambiar realidades. Empezamos trabajando en Mendoza, en comedores, ayudando a familias, y después eso fue creciendo hacia otros lugares como Colombia, Chile y distintas zonas donde había necesidad real. Ahí entendí que el chef también tiene una responsabilidad social.
Periodista: Y justamente esa esencia fue la base de tu programa Chef sin Fronteras. Nómade, que incluso logró una nominación a los premios Martín Fierro. ¿Qué sentiste cuando llegó ese reconocimiento tan importante para la televisión argentina?
Javier Sosa: Fue una emoción enorme, porque no se trataba solamente de una nominación para un programa de cocina, sino para un proyecto con un fuerte compromiso social. Sentí que se estaba reconociendo el trabajo de mucha gente y sobre todo la importancia de mostrar que la solidaridad también puede tener un lugar en la televisión. Fue una confirmación de que íbamos por el camino correcto.

Periodista: Además de la televisión, tu trabajo en territorio ha sido enorme. En La Boca, Buenos Aires, capacitaste a personas privadas de su libertad. ¿Cómo fue esa experiencia?
Javier Sosa: Fue una de las experiencias más fuertes que me tocó vivir. Poder enseñar cocina dentro de un contexto tan complejo fue entender que una capacitación puede convertirse en una segunda oportunidad. La gastronomía puede ser una salida laboral real, pero también una forma de reconstruir autoestima, disciplina y esperanza.
Periodista: También llevaste tu trabajo solidario a Perú, específicamente a Tecma, donde montaste una cocina de campaña. ¿Qué recordás de esa experiencia?
Javier Sosa: Recuerdo mucha necesidad, pero también mucha humanidad. Cuando uno llega a esos lugares entiende que no hay tiempo para discursos, hay que actuar. Montar una cocina de campaña significa resolver rápido, cocinar para mucha gente y estar presente donde más se necesita. Ahí la cocina deja de ser gastronomía y pasa a ser supervivencia.

Periodista: Hace cinco años también estuviste en Valparaíso, Chile, cocinando para cientos de personas en medio de una situación muy difícil. ¿Qué te dejó esa misión?
Javier Sosa: Muchísimo. Fue una situación muy dura por los incendios y por la cantidad de familias afectadas. Estuvimos cocinando para cientos de personas y luego decidí dejar esa cocina de campaña para los bomberos del lugar. Porque no se trata solo de llegar, sino de dejar algo que siga ayudando después.
Periodista: En Mendoza también tuviste una de las acciones más impactantes: un comedor propio en una plaza de Colonia Segovia, donde llegaste a dar de comer a 3.200 personas por jornada. ¿Cómo se sostiene algo así?
Javier Sosa: Con mucha convicción y muchísimo esfuerzo. Era una locura hermosa. Todos los días había que conseguir alimentos, organizar voluntarios, cocinar y estar ahí. Pero cuando ves la necesidad real, no podés mirar para otro lado. La comida no puede esperar.
Periodista: Y hay algo que llama profundamente la atención: todas estas acciones fueron realizadas con dinero de tu propio bolsillo, sin ayuda del Estado ni de fundaciones. ¿Por qué elegiste ese camino?
Javier Sosa: Porque nunca quise depender de estructuras que muchas veces demoran más de lo que la urgencia permite. Cuando alguien tiene hambre, no puede esperar un expediente. Muchas veces vendí cosas personales, puse mis recursos y seguí adelante porque entendía que había que hacerlo. No fue fácil, pero cuando uno decide ayudar de verdad, encuentra la manera.

Periodista: Eso conecta directamente con una frase tuya que quedó muy marcada: “Cuando uno tiene que dar algo, tiene que doler”. ¿Sigue siendo tu bandera?
Javier Sosa: Absolutamente. Porque dar de verdad implica compromiso. No se trata de lo que sobra, sino de involucrarse de verdad. Cuando uno entiende eso, cambia la forma de mirar al otro.
Periodista: Ahora desembarcás en Miami, una ciudad multicultural, con una comunidad latina enorme y muy conectada con sus raíces. ¿Qué expectativas tenés?
Javier Sosa: Muchísimas. Miami es una ciudad que respira diversidad cultural y gastronómica. Creo que ahí Chef sin Fronteras puede encontrar un espacio muy fuerte porque habla justamente de unión, de identidad y de solidaridad. Vamos a compartir cocina, historias de vida y también ese mensaje de que siempre se puede ayudar desde el lugar que uno ocupa.

Periodista: Javier, para quienes quieran ver más de esta nueva etapa y conocer más sobre todo el trabajo que realizás con Chef sin Fronteras. Nómade, ¿dónde pueden encontrarte?
Javier Sosa: Estamos compartiendo todo lo que se verá en Al Ritmo de Miami a través de Instagram en @chefsinfronteras.nomade, o al 2614157248 donde mostramos cada recorrido, cada cocina solidaria y cada nueva historia que vamos viviendo en el camino. Siempre estamos en movimiento, llevando este mensaje de solidaridad a distintos lugares.

Periodista: Javier, gracias por esta charla y nuevamente bienvenido a Al Ritmo de Miami. Estamos seguros de que esta nueva etapa va a ser un gran éxito.
Javier Sosa: Gracias a ustedes por abrirme las puertas. Estoy feliz de ser parte de esta familia y de poder seguir llevando este mensaje tan importante a través de la cocina.
