Multitudinaria Concentración de Venezolanos en el Obelisco
Este 3 de enero, miles de ciudadanos venezolanos residentes en Argentina se congregaron de forma espontánea en las inmediaciones del Obelisco de Buenos Aires, portando banderas, gorras tricolores y carteles con mensajes de alivio y esperanza, en lo que definieron como el día en que “por fin comenzará la libertad”.
Emoción y Nostalgia en la Plaza de la República
La movilización, que se inició por la mañana, estuvo marcada por la emoción de las familias que debieron exiliarse en los últimos años, no solo en Argentina, sino en otros países de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. “Llevo seis años esperando este momento para poder volver a abrazar a mi madre”, relató entre lágrimas uno de los manifestantes.

Mientras los autos que circulaban por la Avenida 9 de Julio acompañaban con bocinazos, en la Plaza de la República se escuchaban los acordes del himno nacional venezolano y gritos de apoyo a la operación de Estados Unidos.
Gestión de la Ciudad y Apoyo Simbólico
En respuesta al acontecimiento, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dispuso un refuerzo preventivo de seguridad en la zona. Al caer la tarde, tanto el Obelisco como el Puente de la Mujer se iluminaron con los colores amarillo, azul y rojo de la bandera venezolana. Además, se colocó una bandera de Venezuela en el Obelisco como gesto de acompañamiento.
Repercusiones Políticas y Medidas de Seguridad
En el ámbito político local, diversos dirigentes celebraron el suceso. Mientras tanto, el Ministerio de Seguridad reforzó la protección de las sedes diplomáticas de Estados Unidos y Venezuela ante posibles incidentes.
Contramanifestación frente a la Embajada de EE.UU.
Casi al mismo tiempo, pero frente a la embajada estadounidense ubicada en el barrio porteño de Palermo, agrupaciones de izquierda se manifestaron para expresar su repudio hacia el gobierno de Donald Trump, quien ordenó la captura de Nicolás Maduro, el mandatario del país caribeño, en una operación que conmocionó al mundo.

El ambiente en la ciudad fue de alta tensión pero controlado, marcado por la esperanza de unos y el descontento de otros, reflejando la compleja situación política internacional alrededor de Venezuela.