El negocio inmobiliario que une al gobierno con la «casta» desarrolladora
El proyecto Paseo Gigena, ahora rebautizado como Ola Palermo, se erige como símbolo de los vínculos entre el poder político y el sector inmobiliario argentino. Ubicado en Dorrego y Libertador, este complejo en el corazón de Palermo -donde se cotiza el metro cuadrado más caro de CABA- fue financiado mediante una estructura diseñada por Luis Caputo y Santiago Bausili desde su consultora Anker.

La puerta giratoria: del privado al público
Al asumir como ministro de Economía, Luis Caputo cerró su consultora y trasladó a colaboradores clave al sector público. Entre ellos destaca Martín Maccarone, ingeniero industrial que participó en la construcción del Paseo Gigena y que ahora ocupa un cargo en el gobierno de Javier Milei.
«Una decisión típica de lo que se conoce como la ‘puerta giratoria’, una de las prácticas políticas menos éticas»
Beneficios millonarios
- El gobierno de Jorge Macri eximió por 8 años del pago de canon a la concesionaria del complejo
- La medida favorece directamente a BSD Investment, empresa que recibió financiamiento mediante fideicomiso estructurado por Anker
- La intervención de Caputo fue clave para destrabar problemas de habilitación por «error garrafal de construcción»
Este caso ejemplifica cómo funcionarios pasan del sector privado al público, generando potenciales conflictos de interés mientras se promueven políticas de ajuste que afectan a la mayoría de los argentinos.