El verdadero poder detrás del trono misionero
En Misiones, el gobernador Hugo Mario Passalacqua ostenta el cargo formal, pero el poder real reside en la Legislatura provincial donde Carlos Rovira ejerce un control absoluto. Este auténtico titiritero político domina la provincia desde que desplazó a Ramón Puerta a comienzos de siglo.

Historial de enfrentamientos con la Iglesia
Rovira saltó a la fama nacional en dos ocasiones: recientemente cuando senadores afines bloquearon la ley de Ficha Limpia, y en 2006 cuando intentó perpetuarse en el poder mediante reelecciones indefinidas. En aquel entonces, el entonces obispo Joaquín Piña, con apoyo de Jorge Bergoglio (futuro Papa Francisco), lideró el frente Unidos por la Dignidad que derrotó al oficialismo de Rovira.
El dominio político actual
Rovira encontró la forma de mantener su influencia como diputado y presidente de la Legislatura: «nadie mueve un dedo o firma un cheque sin su aprobación». Ha colocado sucesivamente a gobernadores como Maurice Closs (dos períodos), Hugo Passalacqua, Oscar Herrera Aguad, y actualmente nuevamente a Passalacqua.
Nuevo choque con la Iglesia
El capellán policial Marcos Szyszkwoski y el padre Fabián de Campo Viera enfrentan medidas disciplinarias tras sus homilías del 25 de Mayo donde denunciaron la crítica situación social: «La gente está viviendo hambre, dificultades, problemas. Las escuelas y hospitales están parados».
Castigos y resistencia
Un abogado local denunció: «Además de persecución política, tenemos persecución religiosa en Misiones». Los religiosos deben cumplir cuatro horas diarias en comisarías realizando tareas administrativas y de limpieza. Szyszkwoski afirmó: «No tengo miedo, estamos del lado de los pobres… aunque ahora debemos cumplir horarios fijos», destacando que su labor pastoral depende del obispado, no de la policía.
«Está en juego la dignidad humana en Misiones»