Llamado urgente de la Conferencia de Obispos Católicos
La Conferencia de Obispos Católicos de Florida publicó el lunes una carta pastoral en la que insta a los funcionarios estatales a abolir la pena de muerte, justo en la víspera de una doble ejecución histórica. El documento, firmado por las máximas autoridades católicas del estado, incluyendo al Arzobispo de Miami Thomas Wenski y al Diácono Edgardo Farias, califica de “alarmante” el récord de 19 ejecuciones en 2025 y el ritmo acelerado de 11 (pronto 12) en lo que va de 2026.
Contexto de la doble ejecución
Florida se convirtió en el primer estado en casi una década en llevar a cabo dos ejecuciones el mismo día. Este martes, James Aren Duckett, de 68 años, expolicía condenado por violación y asesinato de una niña, fue ejecutado al mediodía mediante inyección letal. Por la noche, está programada la ejecución de Dominick Anthony Occhicone, de 80 años, condenado por asesinar a los padres de su exnovia en 1986. De concretarse, sería el segundo reo de mayor edad ejecutado en la historia moderna de EE.UU.
“Es un momento profundamente triste y preocupante para el pueblo de Florida”, declaró el Diácono Farias, director del Ministerio de Detención de la Arquidiócesis de Miami. “Tomar otra vida humana no puede restaurar las vidas perdidas ni sanar las heridas dejadas por la violencia. La justicia no requiere ejecución”.
La postura del gobernador DeSantis
El gobernador Ron DeSantis, quien supervisó las 19 ejecuciones de 2025 y promovió leyes para ampliar el uso de la pena capital, defendió su posición. En declaraciones previas, DeSantis afirmó que la pena de muerte “es un castigo apropiado para los peores delincuentes” y que busca “llevar justicia a las familias de las víctimas”. Sin embargo, el Arzobispo Wenski discrepó: “Las ejecuciones no traen un cierre real a las familias y representan venganza, no justicia”.
Argumentos morales y prácticos de los obispos
En la carta pastoral, los líderes católicos recuerdan las enseñanzas de Jesucristo sobre la misericordia y la redención, y señalan que el estado no debería tener el poder de quitar una vida humana, incluso de un culpable. Citan declaraciones de los papas Benedicto XVI y Francisco, así como argumentos prácticos como los errores judiciales y el alto costo de las ejecuciones. La carta concluye: “Ni siquiera un asesino pierde su dignidad personal”.

Con 30 ejecuciones desde 2025, Florida casi iguala al resto del país, que ha realizado 35 en el mismo período. Los obispos instan a la sociedad a promover una “cultura de vida” y rechazar lo que denominan una “cultura de muerte”.