Impulso sin precedentes en la educación católica
Las escuelas católicas del sur de Florida están experimentando su mayor nivel de matrícula en los últimos diez años, según datos de la Arquidiócesis de Miami. Con un incremento del 8.2% desde el ciclo 2015-16, la cifra pasó de 28,760 a 31,142 estudiantes en el año escolar 2025-26, en un contexto donde la matrícula en escuelas públicas ha caído drásticamente.

Recuperación tras la pandemia
A pesar de una fuerte caída durante la pandemia —en el ciclo 2020-21 la matrícula tocó su punto más bajo en diez años con 26,677 estudiantes—, la recuperación ha sido sólida. En los últimos cinco años, el crecimiento acumulado es del 16.7%, según informó Jim Rigg, superintendente de escuelas católicas de la Arquidiócesis de Miami.
“Definitivamente hemos estado en modo de crecimiento durante los últimos años. En este momento, más de la mitad de nuestras escuelas católicas en el sur de Florida están llenas y tienen listas de espera, y el resto, casi todas, están creciendo”, declaró Rigg.
Factores clave del crecimiento
El aumento de matrícula se atribuye a varios factores: cambios demográficos en Miami, una sólida reputación académica y, de manera especialmente significativa, el incremento de estudiantes que utilizan vouchers financiados por el estado. Más del 95% de los alumnos de escuelas católicas reciben alguna beca estatal, con un valor promedio de $6,500 destinado a la matrícula.
El impacto de los vouchers universales
Florida expandió su programa de vouchers en el ciclo 2022-23, permitiendo que cualquier familia del estado, sin importar sus ingresos, reciba hasta $8,000 para costear la educación privada de sus hijos. En el primer año de esta expansión, la matrícula católica creció un 4.1%. Aunque no se puede medir con exactitud cuánto del crecimiento se debe exclusivamente a los vouchers, Rigg señaló que se ha visto un incremento constante en todos los niveles de ingresos, etnias y regiones geográficas.
Contraste con las escuelas públicas
Mientras las escuelas católicas prosperan, la matrícula en las escuelas públicas tradicionales del condado Miami-Dade ha caído de manera sostenida durante dos décadas. En el último año escolar, el distrito perdió cerca de 13,000 estudiantes y se proyecta que pierda otros 8,000 en el próximo ciclo. Las autoridades públicas atribuyen la caída a la reducción de inmigrantes, la baja tasa de natalidad y el éxodo de familias hacia zonas más asequibles.
Nuevos planteles y listas de espera
La alta demanda ha llevado a la Arquidiócesis a abrir cuatro nuevas escuelas en los últimos cuatro años, y se contemplan más. Al menos una nueva escuela abrirá en el otoño de 2027. En Cutler Bay, un plantel inauguró un segundo campus para atender la fuerte demanda. “Hay regiones enteras en el sur de Florida donde no hay un solo asiento disponible en una escuela católica”, advirtió Rigg.
El crecimiento también está vinculado a la llegada de familias católicas de América Latina y el Caribe, que ven en la Iglesia una fuente de apoyo en medio de la inestabilidad política y social de sus países de origen. “No solo vienen de países predominantemente católicos, sino que la Iglesia es vista como una fuerza de bien en esas naciones”, agregó Rigg.
Se espera que la matrícula continúe en ascenso durante el próximo año escolar, aunque la cifra exacta se conocerá a principios de octubre.