Arzobispo de Miami lidera esfuerzo para proteger a 350,000 haitianos
El Arzobispo de Miami, Thomas Wenski, continúa su incansable lucha en Washington D.C. para conseguir una extensión de tres años del Estatus de Protección Temporal (TPS) para aproximadamente 350,000 inmigrantes haitianos, la mayoría residentes en el sur de Florida. Con el vencimiento de los permisos de trabajo esta semana, la comunidad haitiana enfrenta una incertidumbre crítica.
Una “Hail Mary” en el Congreso
“No nos rendimos, pero lo describiría como un ‘Hail Mary’”, expresó Wenski tras reunirse con senadores. El líder católico, junto al Cardenal haitiano Chibly Langlois, el Arzobispo Casey de Cincinnati y el Obispo Fabre-Jeune de Charleston, presionaron para que se apruebe el proyecto de ley S.B. 4814 y H.R. 1689, que designaría a Haití para TPS por al menos tres años más.
“Es una catástrofe humanitaria, una casa en llamas. Decirle a la gente que camine hacia una casa que arde es inconcebible.”
El fallo de la Corte Suprema y el impacto local
En junio, la Corte Suprema de EE.UU. allanó el camino para que la administración Trump ponga fin al TPS para haitianos. El lunes, el tribunal envió su fallo a un tribunal inferior en D.C., que había emitido una suspensión de la terminación. Mientras tanto, los permisos de trabajo expiran y las deportaciones a Haití se vislumbran como una realidad inminente.
El impacto es especialmente grave en el sur de Florida, donde residen cientos de miles de haitianos. La Arquidiócesis de Miami estima que entre 40 y 50 empleados de Catholic Health Services están bajo TPS y enfrentan un futuro incierto. “Estos hombres y mujeres no son solo empleados, son miembros de nuestra Iglesia y comunidad”, afirmó la Arquidiócesis en un comunicado.
El historial del TPS para Haití y la crisis actual
Haití recibió el TPS por primera vez en 2010, tras un devastador terremoto que mató a más de 300,000 personas. Desde entonces, el país ha sufrido violencia de pandillas extremas, hambre generalizada e inestabilidad política. La ONU estima que la violencia de pandillas ha matado a más de 2,300 personas desde principios de este año.
Wenski señaló que el proyecto de ley ya fue aprobado en la Cámara de Representantes, pero necesita ser aprobado en el Senado, donde actualmente cuenta con 30 copatrocinadores, todos demócratas o independientes. “La mayoría del personal republicano con el que hablamos se mostró comprensivo… todos saben que nuestro sistema migratorio está roto”, lamentó.

Alternativas y una misa de esperanza
Wenski se mostró abierto a otras soluciones, como la Salida Forzada Diferida (DED), una medida discrecional del presidente. “No tiene que ser tan blanco y negro como reunir a la gente, ponerlos en aviones con esposas y dejarlos caer en Haití”, afirmó.
El martes por la noche, los líderes religiosos celebraron una misa en la iglesia Our Lady of Sorrows en Maryland, en solidaridad con la comunidad haitiana. El tono fue sombrío pero esperanzador. “Cuando la gente me pregunta si soy optimista, digo que el optimismo es un valor secular, pero la esperanza es una virtud teológica. Siempre debemos tener esperanza”, concluyó Wenski.
Mientras tanto, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) publicó un mensaje en X: “Hora de cierre. No tienes que irte a casa, pero no puedes quedarte aquí”.