Una respuesta humanitaria sin precedentes
El chef Olivier de Belleroche, director de respuesta a desastres de World Central Kitchen (WCK), ha liderado una operación de emergencia en Venezuela tras los devastadores terremotos gemelos de magnitud 7.2 y 7.5 que dejaron más de 5,000 muertos y más de 17,000 desplazados. Desde finales de junio, WCK ha servido más de un millón de comidas a familias, equipos de rescate y voluntarios.

La base de operaciones se instaló en el Club Puerto Azul en La Guaira, la zona más afectada, donde el personal abrió sus instalaciones y puso a disposición sus recursos. “Construimos una cocina en tiempo récord. Ahora preparamos 35,000 comidas al día: 13,000 son sándwiches y comidas frías, y 22,000 son platos calientes”, explicó de Belleroche.
Historias de esperanza y dolor
Más allá de la comida, el equipo de WCK se convirtió en un apoyo emocional para quienes buscaban a sus seres queridos. De Belleroche relató el caso de una madre que solo quería recuperar “un pequeño pedazo” de su hijo para darle sepultura. Otra mujer pasó días esperando los restos de su hermano y su familia, pues había prometido a su madre no regresar sin ellos.
“Te salen lágrimas y se te pone la piel de gallina, honestamente”, dijo el chef desde Venezuela.
En un centro de distribución, una mujer pidió no hacer fila: no buscaba comida para ella, sino para las 20 personas que ayudaban a buscar a su hijo y otros familiares bajo los escombros. Los voluntarios le dieron una bolsa especial de tela reutilizable para que pudiera llevar las raciones sin esperar. “Lo único que quería era un pequeño pedazo de su hijo, lo que pudiera recuperar, para que él pudiera descansar en paz”, recordó de Belleroche.
Logística y colaboración local
WCK movilizó a unos 60 restaurantes, además de empresas de catering, una universidad culinaria, escuelas de cocina, camiones de comida y asociaciones de vendedores, la mayoría en Caracas. El chef venezolano-estadounidense Carlos García, con sede en Miami, y el venezolano David Mota (con experiencia en emergencias como el huracán en Acapulco) formaron parte del equipo.
Uno de los mayores desafíos fue el transporte, debido a cierres de carreteras, puntos de control y restricciones de viaje que causaron retrasos. “A veces tuvimos que cancelar entregas porque la comida ya no podía transportarse de forma segura”, señaló de Belleroche.
Una filosofía de ayuda comunitaria
La organización financia sus operaciones enteramente con donaciones privadas, lo que permite actuar sin trabas burocráticas. “Nos destacamos porque somos de los primeros en llegar a la primera línea, al ser una organización no gubernamental”, afirmó. Su estrategia es apoyarse en chefs locales para respetar los gustos de cada comunidad: “No imponemos la comida, aprendemos de los chefs locales. La meta es que la comunidad ayude a su propia comunidad”.
De Belleroche, que ha respondido a desastres desde tifones hasta conflictos en Gaza y Ucrania, llegó a Venezuela gracias a su pasaporte español, lo que agilizó su entrada. La alerta sonó el 24 de junio a la medianoche (hora de Madrid) y esa misma noche WCK comenzó a movilizar voluntarios en Caracas.
- Muertos: más de 5,000
- Desplazados: más de 17,000
- Comidas servidas: más de 1 millón
- Ubicación base: Club Puerto Azul, La Guaira
Cada historia, cada plato de comida, representa un acto de solidaridad. “Casi todos los que cuentan su historia terminan llorando”, dice de Belleroche, recordando que detrás de los números hay personas que se niegan a rendirse.