Vínculos criminales entre Bahamas y Miami sacuden las investigaciones
Una reciente investigación federal ha puesto al descubierto una red de tráfico de cocaína que conecta las islas de Bahamas con el sur de Florida, con Miami como punto clave de tránsito. El caso gira en torno a Jonathan Eric Gardiner, un traficante con antecedentes y vínculos políticos, arrestado tras un accidente aéreo ocurrido la semana pasada.
Según la declaración jurada del agente especial de la DEA Michael Coleman, Gardiner fue rescatado por un helicóptero de la Fuerza Aérea de EE.UU. después de que la aeronave Beechcraft 300 King Air en la que viajaba se estrellara a unas 80 millas frente a la costa de Melbourne, Florida. A bordo iban Gardiner y otros 10 bahameños. El acusado portaba una bolsa con $30,000 en efectivo en moneda bahameña, ocultos dentro de una bolsa de papel marrón.
Antecedentes y conexiones políticas
Gardiner ya había sido condenado en 2006 en el Distrito Sur de Florida por cargos federales de narcotráfico y lavado de dinero, recibiendo una sentencia de 18 años de prisión. Tras cumplir su condena, fue deportado a Bahamas en 2014, donde —según el affidavit— es dueño de un negocio que participó en licitaciones de contratos de construcción del gobierno bahameño, y que presuntamente utilizó para lavar ganancias del narcotráfico.
El caso de Gardiner está vinculado a una acusación formal de noviembre de 2024 en la corte federal de Nueva York, donde más de una docena de personas fueron imputadas, incluidos dos sospechosos clave arrestados en Miami. Entre los acusados figuran miembros de la Real Fuerza Policial de Bahamas y un oficial de la Real Fuerza de Defensa de Bahamas, así como el colombiano Luis Fernando Orozco-Toro, quien se encuentra a la espera de juicio.
Grabaciones encubiertas y reuniones secretas
En una reunión grabada en secreto el 3 de septiembre de 2024, Orozco-Toro dijo a una fuente confidencial de la DEA que Gardiner estaba involucrado en la construcción de “edificios gubernamentales”. También afirmó que Gardiner intentaba mantener su participación “por debajo del radar de las autoridades”. En la misma conversación, discutían los detalles de un gran cargamento de cocaína desde Colombia a través de Bahamas.
En octubre de 2024, un alto político bahameño —no identificado en la acusación— se reunió con personas que creía eran representantes de un cartel internacional de drogas dentro del edificio del Parlamento de Bahamas. En realidad, se trataba de informantes de la DEA haciéndose pasar por traficantes. El político habló sobre un envío de cocaína con un valor estimado en $30 millones en la calle.
Miami como punto de tránsito clave
Según los documentos judiciales, Gardiner está vinculado a una red de tráfico con base en Georgia, para la cual presuntamente envió 9 kilogramos de cocaína a través de Miami en febrero de 2023. Las escuchas telefónicas de la DEA revelaron que un co-conspirador describió los desafíos logísticos de mover la droga a Miami, incluyendo la necesidad de lidiar “con el control de tráfico aéreo y la guardia costera”, y la participación de funcionarios corruptos.
Además, en las conversaciones intervenidas, se mencionó que Gardiner tenía “cinco aviones privados y volaba desde las islas a Florida”, a pesar de tener prohibido ingresar a EE.UU. debido a su condena y deportación previas.

Reacciones y posibles consecuencias
La acusación de Gardiner podría intensificar el escrutinio sobre las conexiones entre el tráfico de drogas y el gobierno de Bahamas, especialmente en un momento en que la administración del presidente Donald Trump ha hecho de la lucha contra el narcotráfico en el Caribe un enfoque clave de su política exterior. La revelación del caso ya provocó la renuncia del comisionado de policía de Bahamas, aunque no fue acusado de irregularidades.
El agente Coleman también señaló en su declaración que Bahamas cuenta con múltiples pistas de aterrizaje pequeñas en el sur del archipiélago que generalmente no requieren planes de vuelo, lo que facilita el movimiento de drogas bajo la protección de funcionarios locales, incluidos altos mandos de la policía.
Este caso sigue en desarrollo y se espera que surjan más detalles a medida que avancen las investigaciones.