El Pontífice advierte sobre los peligros de la inteligencia artificial sin control
El Papa León XIV publicó este lunes 25 de mayo de 2026 su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas, sobre “la salvaguarda de la persona humana en la era de la inteligencia artificial”. Aunque la IA es el gancho, los problemas que aborda el Papa son más antiguos y generalizados: desigualdad, guerra, erosión de la democracia y concentración de poder en manos de quienes no necesariamente se preocupan por la grandeza de la humanidad.
El documento de 200 páginas fue presentado junto a Chris Olah, cofundador de Anthropic. En él, León XIV argumenta que la tecnología construida y gobernada por una pequeña élite no puede, por definición, servir al bien común.
“Cuando ese poder se concentra en manos de unos pocos, tiende a volverse opaco y a evadir la supervisión pública, aumentando el riesgo de formas distorsionadas de desarrollo que generan nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades”, escribe el Pontífice.
La encíclica continúa: “De hecho, como con cada gran cambio tecnológico, la IA tiende a amplificar el poder de quienes ya poseen recursos económicos, experiencia y acceso a los datos”, subrayando las preocupaciones de que las élites puedan usar su poder para “dar forma a la información y los patrones de consumo, influir en los procesos democráticos y dirigir las dinámicas económicas en su propio beneficio”.
Contexto político y llamados a la acción
La encíclica llega pocos días después de que el presidente Donald Trump retrasara la firma de su orden ejecutiva sobre IA, la cual habría otorgado al gobierno supervisión sobre nuevos modelos antes de su publicación, según informes por la insistencia del inversor de capital de riesgo y ex zar de la IA de la Casa Blanca, David Sacks.
El Papa León XIV pidió que la IA sea guiada por “criterios claros y una supervisión eficaz” basada en la participación de las comunidades afectadas. De manera más concreta, el Pontífice solicitó el fin de la carrera armamentista de la IA “por algoritmos cada vez más potentes y conjuntos de datos más grandes” que las empresas y países creen que asegurarán el “dominio geopolítico o comercial”.
“Desarmar significa desacreditar la suposición de que el poder técnico confiere automáticamente el derecho a gobernar”, escribió.
Preocupaciones previas a la IA
Estas dinámicas preceden a la inteligencia artificial. La encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII (1891) ya abordaba la misma concentración de poder durante la Revolución Industrial. Pero el contexto actual es emblemático: la adquisición de Twitter por Elon Musk y el uso de la plataforma para ayudar a elegir a Trump; los cientos de millones que fluyen de las élites tecnológicas a los super PACs para bloquear la regulación de la IA. “Esta clase de patrones inspiraron claramente el trabajo de León XIV”, señala el documento.
El Pontífice llega a la misma conclusión a la que muchos han llegado: el poder y las capacidades surrealistas de la IA actual aumentan enormemente las apuestas.
Impacto en la democracia y la libertad cognitiva
El profesor de la Facultad de Derecho de Notre Dame, Paolo Carozza, miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales y presidente del Meta Oversight Board, señaló que la desinformación impulsada por IA y los deepfakes han “corroído nuestra capacidad de reconocer lo que es verdadero y lo que no, y eso realmente tiene consecuencias para la política democrática”. Agregó que la práctica de la industria tecnológica de “cosechar y manipular” datos humanos plantea “desafíos fundamentales para la libertad cognitiva”.

El llamado del Papa León XIV es claro: la tecnología debe servir a toda la humanidad, no solo a unos pocos. La encíclica Magnifica Humanitas se convierte en un documento fundamental para repensar el rumbo de la IA en un mundo cada vez más desigual y polarizado.