El nieto de Raúl Castro en el centro de la controversia
El anuncio de que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano, lidera las conversaciones con la administración Trump ha generado fuertes críticas incluso entre los partidarios del gobierno de la isla, revelando una división interna sin precedentes.
Rodríguez Castro, quien no ocupa un cargo formal en el gobierno, actúa como interlocutor directo con su abuelo y supervisa los intereses familiares en GAESA, el conglomerado militar que controla cerca del 40% de la economía cubana. Desde principios de año mantiene contactos con el equipo del secretario de Estado Marco Rubio y estuvo presente en la reunión con el director de la CIA John Ratcliffe durante su visita a La Habana en mayo.
Reacciones de exfuncionarios y artistas
El excanciller y analista Carlos Alzugaray calificó de “imprudentes” las declaraciones de Rodríguez Castro a USA Today, donde afirmó poder negociar con cualquier designado por EE.UU., incluido Trump. “Encuentro difícil creer que algún nivel del liderazgo cubano autorizara algo tan crudo y torpe en un asunto tan sensible”, escribió Alzugaray en Facebook. En un artículo para La Joven Cuba, añadió que confiar el papel de interlocutor a alguien sin experiencia con una actitud frívola “puede tener graves consecuencias”.
El cantante Israel Rojas, de la banda Buena Fe, publicó un comentario furioso en la misma red social, señalando que el estilo de vida de Rodríguez Castro —yates, fiestas VIP y ropa de diseñador— “es incompatible con la austeridad y la moral revolucionaria”. USA Today reportó una cena en un restaurante privado donde vestía una camiseta de Dolce & Gabbana y zapatillas a juego, además de una foto con una camiseta de Hugo Boss y una cadena de oro gruesa.
Rodríguez Castro respondió:
“Me duele que mucha gente no pueda vivir como yo. Me pesa cómo lucha la gente. Y trabajo todos los días para cambiar esa situación.”
El Partido Comunista sale en su defensa
Elier Ramírez Cañedo, jefe adjunto del departamento ideológico del Partido Comunista, confirmó que Rodríguez Castro fue designado como interlocutor en las conversaciones de canales paralelos con EE.UU. y llamó a la unidad. “Observamos una campaña mediática originada en Estados Unidos para fomentar una narrativa de ruptura dentro del liderazgo de nuestro país”, afirmó.
La periodista estatal Ana Teresa Badía se preguntó si la controversia revela divisiones en la cúpula cubana, una pregunta que antes habría sido impensable. “Si Raúl Guillermo puede ayudar para que yo tenga electricidad, que participe en el diálogo”, comentó.
El primer ministro Manuel Marrero se pronunció en X, asegurando que el equipo designado cuenta con la confianza del General de Ejército y del presidente Miguel Díaz-Canel. “Los asesinatos de carácter, las manipulaciones y los llamados a la desunión forman parte de un plan bien diseñado para generar incertidumbre y desconfianza.” No mencionó a Rodríguez Castro por su nombre.

Implicaciones futuras
La controversia revela grietas en el núcleo de simpatizantes del gobierno y sugiere que una futura candidatura de Rodríguez Castro a un cargo formal no estaría exenta de desafíos. Él mismo declaró: “No estoy interesado en la política, pero si en algún momento la revolución necesita que dé un paso al frente, lo haré”.