La comunidad haitiana en Estados Unidos enfrenta un futuro incierto tras la decisión de la Corte Suprema
Desde que la Corte Suprema de Estados Unidos allanó el camino en junio para que la administración Trump terminara la designación de Estatus de Protección Temporal (TPS) para Haití después de 16 años, cientos de miles de haitianos viven en un estado de zozobra. Dos jóvenes, identificadas como Viki y Sandy, comparten sus historias de lucha y desesperanza.
Historias personales: sueños truncados
Sandy, de 21 años, reside en Miami y está por comenzar su último año de universidad con la esperanza de convertirse en cirujana cardiotorácica. Viki, de 20 años, vive en Orlando y había sido aceptada en un programa de enfermería para obtener su título de enfermera registrada. Ambas llegaron a Florida días después del asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse el 7 de julio de 2021, inicialmente para una visita de verano que se volvió permanente tras un terremoto y el recrudecimiento de la violencia de las pandillas.
Ahora, con la terminación del TPS, ven cómo sus planes se desvanecen. Sandy programó sus clases solo dos días a la semana para minimizar el riesgo de encuentros con agentes de inmigración. “¿Qué voy a hacer si no puedo salir de mi casa?”, se pregunta.
Impacto laboral y educativo
Viki, quien trabajaba como asistente de salud en el hogar, perdió su empleo cuando su empleador dejó de asignarle turnos al estar su permiso de trabajo vinculado al TPS. “Me dijeron: ‘tu TPS se acabó’ una semana antes de comenzar el programa de enfermería”, relata. Tras retirarse del programa acelerado, la universidad le reembolsó $2,962 después de deducciones.
La incertidumbre sobre las fechas de terminación ha generado confusión entre empleadores y empleados. Algunas empresas despidieron a trabajadores haitianos inmediatamente después del fallo de la Corte Suprema, mientras que otras adoptan un enfoque día a día.
La lucha legal continúa
La jueza del distrito federal Ana C. Reyes emitió una suspensión temporal de la terminación del TPS, originalmente programada para el 1 de julio, luego el 10 de julio y después el 24 de julio. Aunque la Corte Suprema dictaminó que los jueces no tienen poder para revisar la decisión del secretario de Seguridad Nacional, los abogados de los demandantes siguen luchando por una orden permanente basada en discriminación racial.
“Hasta que el tribunal dé una fecha, todavía no tenemos una fecha”, declaró Guerline Jozef, directora ejecutiva de Haitian Bridge Alliance. “La gente tiene miedo, está confundida y traumatizada porque no hay pautas claras”.

Preparación para el peor escenario
La administración Trump ha advertido que, una vez finalice el TPS, aumentará los vuelos de deportación a Haití a dos aviones por semana con cerca de 250 haitianos. Mientras tanto, las comunidades reportan una mayor presencia de agentes de ICE.
Jozef y otros defensores instan a los haitianos a prepararse para lo peor: reunir documentos importantes, identificar cuidadores de confianza y buscar asesoría legal de abogados acreditados. Sandy y Viki, que dependen de sus abogados de inmigración, expresan una ansiedad constante. “El año pasado lloraba cada mes; este año me siento tan perdida que a veces solo quiero rendirme”, confiesa Viki.
Con el futuro en vilo, ambas jóvenes se preocupan no solo por ellas sino también por sus madres, también beneficiarias del TPS. “¿Podré ir a trabajar mañana?”, se pregunta Sandy. La respuesta, por ahora, sigue siendo incierta.