Cuba logra debate en la ONU, pero el respaldo se debilita
Cuba consiguió este martes que la Asamblea General de las Naciones Unidas debatiera las sanciones impuestas por Estados Unidos, en un contexto de presión sin precedentes por parte de la administración Trump contra el régimen comunista en La Habana. Sin embargo, la maniobra de alto riesgo también reveló cómo la diplomacia estadounidense ha logrado erosionar el respaldo que Cuba solía tener en esta cuestión por parte de sus vecinos del Caribe y de países clave de América Latina y Europa, que votaron en contra, se abstuvieron o simplemente se ausentaron de la sesión para no tensar sus relaciones con Washington.

Denuncias cubanas y respuesta de EE.UU.
El canciller cubano Bruno Rodríguez utilizó el debate para acusar a Estados Unidos de cometer “genocidio” contra la población cubana. Según Rodríguez, la administración Trump añadió al embargo “un asedio energético, que equivale a un bloqueo naval, que es un acto de guerra”. Exigió “la declaración más clara” de la ONU condenando estas acciones.
Por su parte, los representantes estadounidenses calificaron el debate como un ejercicio de “blanqueo” que daría a Cuba la oportunidad de difundir propaganda y culpar a EE.UU. de la crisis humanitaria en la isla. Jeffrey Bartos, representante de EE.UU. para gestión y reforma de la ONU, afirmó: “La Habana convoca esta reunión año tras año –y ahora dos veces en una misma sesión– porque quiere hacer cómplice a esta Asamblea de su maquinaria de represión”.
“Quiere usar sus voces y su silencio para mostrar al mundo que puede enriquecerse, dejar pasar hambre a su pueblo, enviar disidentes a prisión, explotar mano de obra esclava en todo el mundo, hacerse la víctima y aún así recibir aplausos aquí en Nueva York”.
El voto y la fragmentación del Caribe
La votación final mostró 136 países a favor, 9 en contra y 30 abstenciones. Cuba logró el respaldo de sus aliados tradicionales como China, Rusia y varios países africanos, así como de España, Colombia, México y algunos caribeños. Sin embargo, la fractura dentro de la Comunidad del Caribe (CARICOM) fue evidente: Granada y Trinidad y Tobago se abstuvieron, mientras que Guyana y Antigua y Barbuda se ausentaron de la votación.
La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, justificó su abstención: “Cuba afirma que ha hecho 176 cambios –refiriéndose a las reformas anunciadas el mes pasado–, pero necesitan elecciones libres y justas. Esa es la misma postura que tomé con respecto a Venezuela”. Añadió: “No puedo apoyar a un régimen dictatorial designado a dedo”.

Presión de EE.UU. y cambio de postura europea
La administración Trump ha intensificado su presión diplomática, logrando que 15 países europeos, entre ellos Alemania, así como Canadá y Australia, se abstuvieran en la votación. La Unión Europea emitió un comunicado reconociendo el “impacto humanitario adverso” de las sanciones, pero subrayó que “la situación crítica no se debe únicamente al embargo”. El representante europeo instó al gobierno cubano a implementar “reformas políticas y económicas significativas”, liberar a todos los presos políticos y abstenerse de apoyar la agresión rusa en Ucrania.
Países como Ucrania, República Checa, Macedonia del Norte, Argentina, Paraguay y Costa Rica votaron en contra del debate. Bolivia y Ecuador se abstuvieron.
Teatralidad en la Asamblea
El debate estuvo cargado de tensión. La delegación cubana interrumpió en varias ocasiones al embajador estadounidense Mike Waltz, llamándolo “mentiroso” cuando mencionó las protestas del 11 de julio de 2021 y exigiéndole “decoro” cuando cuestionó cómo la familia Castro podía costear 17 residencias y una isla privada, o cómo el presidente cubano podía permitirse un reloj Rolex o una corbata Hermès.
“Hace cinco años, este mismo mes, el 11 de julio de 2021, miles de cubanos llenaron las calles y exigieron libertad. Pueden golpear la mesa todo lo que quieran, amigo mío. Esto no es La Habana. Esto es Estados Unidos de América. Esto es Naciones Unidas. Hablaremos, seremos escuchados y no seremos silenciados como su propio pueblo”.
A pesar de las maniobras de Cuba, incluyendo el despliegue de la viceministra Josefina Vidal en la cumbre de CARICOM en Santa Lucía, el respaldo regional se ha erosionado. La resolución anual contra el embargo se aprobó, pero con el mayor número de abstenciones y votos en contra en años, señal de que el cerco diplomático estadounidense está dando frutos.