¿Quién está detrás de la campaña para desacreditar la ciencia climática?
En los últimos meses, ha salido a la luz una campaña organizada para desacreditar un informe fundamental sobre el cambio climático. La operación, que involucra a grupos conservadores y materiales educativos cuestionables, busca sembrar dudas sobre el consenso científico.
Materiales enviados a educadores
Uno de los elementos centrales de la campaña es la distribución de libros como «Why Scientists Disagree About Global Warming», que se enfoca en el informe del NIPCC (Panel Internacional No Gubernamental sobre Cambio Climático). Este texto, junto con un recorte del The New York Times que investiga a Exxon Mobil por posibles engaños sobre el cambio climático, ha sido enviado a escuelas y educadores.

Reacción de la comunidad educativa
Los educadores han denunciado esta propaganda como engañosa y peligrosa. La campaña, impulsada por el Heartland Institute, busca presentar un falso debate sobre la realidad del calentamiento global, cuando la comunidad científica está abrumadoramente de acuerdo.
El contexto institucional
El edificio que aparece en las imágenes de la campaña —una estructura clásica con jardines— podría estar vinculado a las instituciones gubernamentales o científicas que participan en el debate climático. La falta de marcas de agua sugiere que estas imágenes se han utilizado libremente para reforzar la narrativa.
«No podemos permitir que intereses particulares desacrediten el trabajo de miles de científicos», señalan los expertos en clima.
Esta campaña no solo es un ataque a la ciencia, sino también un intento de influir en la opinión pública y en las políticas ambientales. La investigación sobre Exxon Mobil demuestra que las dudas sembradas deliberadamente tienen consecuencias legales y económicas.
¿Qué se puede hacer?
- Difundir información verificada sobre el cambio climático.
- Exigir transparencia a las organizaciones que distribuyen estos materiales.
- Apoyar a los educadores que rechazan la propaganda.
La lucha por la verdad climática continúa, y cada vez más voces se alzan para defender la ciencia.