El ex primer ministro británico combina docencia y política en la Ciudad del Sol
Durante el último mes, Boris Johnson ha estado visitando Miami cada semana como profesor invitado en la Universidad de Miami, donde imparte un curso de ciencias políticas. Su presencia ha despertado tanto interés académico como político, especialmente por sus encuentros con figuras clave del Partido Republicano en Florida.

Encuentros discretos y cenas privadas
Aunque Johnson afirmó que su tiempo en Miami se centra en la enseñanza, la realidad revela una agenda política activa. Según confirmó la oficina del gobernador, Johnson cenó con Ron DeSantis y el multimillonario donante republicano Ken Griffin en un evento no publicitado. Griffin aún no ha respaldado a ningún candidato en la carrera por la gobernación de Florida, a pesar de las gestiones de DeSantis para que financie un oponente contra Byron Donalds, el favorito según encuestas.
“Hay una posibilidad de que lo vea más tarde”, insinuó Johnson cuando se le preguntó sobre DeSantis.
Además, el jueves por la noche ofreció una charla informal para el Partido Republicano del condado de Miami-Dade, donde recibió el premio “International Guardian of Conservatism Award”. El presidente del partido, Kevin Cooper, aseguró que el evento no fue una recaudación de fondos, sino que “cubrió gastos”. Johnson bromeó diciendo que usaría el águila metálica del galardón para defenderse de intrusos.
Opinión sobre Cuba y la política exterior de Trump
Johnson se mostró cauto al opinar sobre la política hacia Cuba, aunque dejó claro que el mundo es mejor cuando Estados Unidos actúa para mejorar las cosas. “La dificultad con el cambio de régimen militar es que hay que estar bastante seguro de lo que va a pasar después”, afirmó.
Sobre la campaña migratoria de Donald Trump, Johnson dijo no estar “lo suficientemente cerca de los detalles” y evitó estereotipar las campañas de otro país amigo. En cuanto a Irán, señaló que no tomaría las mismas decisiones que Trump, pero que Europa debería respaldar a Estados Unidos de todas formas.

Vida en Miami: ni restaurantes cubanos ni visitas a Mar-a-Lago
A pesar de su inmersión en la política local, Johnson confesó no haber visitado Mar-a-Lago ni el Trump National Doral, y tampoco haber probado un solo restaurante cubano. Su mejor comida fue en Rosemary’s en Wynwood, un restaurante italiano propiedad del primo de su esposa. Se alojó en el Mr. C’s en Coconut Grove, un hotel inspirado en la realeza europea.
Su conocimiento de la política de Florida es limitado: nunca había oído hablar de Byron Donalds ni del fiscal general James Uthmeier. No obstante, su presencia en la Universidad de Miami ha sido bien recibida por los estudiantes, sin protestas significativas. “En mi época de estudiante, eran feroces”, recordó, haciendo alusión a la era Thatcher.
La visita de Johnson a Miami refleja la compleja intersección entre la academia, la diplomacia y la política estadounidense, en un momento en que Florida se consolida como centro de poder conservador.