La Legislatura de Florida no modificará las leyes estatales de vacunación durante esta sesión, a pesar de los esfuerzos en el Senado para facilitar las exenciones en las escuelas.
Proyecto de ley estancado en la Cámara de Representantes
El portavoz de la Cámara, Daniel Perez, confirmó el miércoles que la legislación no avanzará en su cámara, sellando su destino para esta sesión.
“Ese es un proyecto que no se escuchó en la Cámara. Un proyecto que no se ha movido en la Cámara no se presentará en este momento.”
Detalles de la legislación propuesta sobre exenciones
El proyecto fue presentado por el senador Clay Yarborough (R-Jacksonville) y el representante Jeff Holcomb (R-Spring Hill), siendo una versión más moderada que la propuesta original del Cirujano General Joseph Ladapo.
La ley actual solo permite exenciones por razones médicas o religiosas, pero este proyecto habría permitido a los padres optar por exenciones basadas en su conciencia, además de facilitar el acceso a los formularios en línea.
También habría requerido que los trabajadores de la salud muestren información, establecida por las juntas médicas estatales, sobre los riesgos, beneficios, seguridad y eficacia de las vacunas.
Vacunas que el estado ya no planea exigir
Aunque el proyecto legislativo no procedió, el Departamento de Salud de Florida avanza con un plan para eliminar cuatro vacunas de las reglas estatales de manera unilateral:
- Varicela (viruela loca)
- Hepatitis B
- Haemophilus influenzae tipo b (Hib)
- Neumocócica conjugada (PCV15/20)
Sin embargo, las vacunas para polio, sarampión, paperas, rubéola, difteria, tos ferina y tétanos seguirán siendo requeridas por ley estatal.

Cambios regulatorios y próximos pasos
El estado también propone un cambio de regla para expandir las exenciones de vacunas y permitir que los padres citen su conciencia, similar al proyecto legislativo fallido.
Mientras que el proyecto del Senado está programado para una votación el viernes, la falta de avance en la Cámara impide que se convierta en ley. La legislación incluía una prioridad del gobernador Ron DeSantis y la primera dama Casey DeSantis: un lenguaje que podría obligar a los médicos a atender a pacientes no vacunados.
Este episodio refleja el continuo debate en Florida entre los derechos de los padres, la salud pública y las políticas de vacunación.