Fracaso y Reanudación: El Tenso Pulso por la IA Militar
El contrato de $200 millones entre la empresa de inteligencia artificial Anthropic y el Departamento de Defensa de EE.UU. (Pentágono) se rompió la semana pasada después de que ambas partes no lograran un acuerdo sobre el grado de acceso militar a los modelos de IA de la compañía.
Cuando el Pentágono cerró un acuerdo con OpenAI en su lugar, parecía que la relación con Anthropic llegaba a su fin. Sin embargo, nuevos informes indican que las negociaciones se han reanudado entre el CEO de Anthropic, Dario Amodei, y el oficial del Pentágono Emil Michael.

El Corazón del Desacuerdo: Cláusulas Éticas y Usos Restringidos
La disputa comenzó cuando Dario Amodei expresó su preocupación por una cláusula que permitía al ejército usar la IA de Anthropic para cualquier uso legal. Amodei afirmó que la compañía no permitiría que su tecnología se utilizara para vigilancia masiva doméstica o armamento autónomo, y quería que el contrato prohibiera explícitamente esos usos.
«El motivo principal por el que [OpenAI] aceptó [el trato del DoD] y nosotros no, es que a ellos les importaba aplacar a los empleados, y a nosotros realmente nos importaba prevenir abusos,» escribió Amodei en un memo interno, según los reportes.
Intercambio de Críticas y una Posible Tregua
Desde la ruptura, figuras de ambos bandos han sido abiertas sobre sus frustraciones. Emil Michael llamó a Amodei un «mentiroso» con un «complejo de Dios». Por su parte, Amodei lanzó críticas al DoD y al CEO de OpenAI, Sam Altman, tildando el acuerdo de OpenAI de «teatro de seguridad» y la narrativa alrededor del mismo de «mentiras directas».
Las conversaciones reanudadas forman parte de un intento por llegar a un compromiso en un nuevo contrato que defina cómo el Pentágono puede seguir accediendo a los modelos de IA de Anthropic.
La Amenaza del Pentágono y el Riesgo para Anthropic
El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha prometido declarar a Anthropic como un «riesgo de cadena de suministro», lo que esencialmente incluiría a la empresa en una lista negra para trabajar con cualquier otra compañía que tenga negocios con el ejército estadounidense. Sin embargo, aún no ha tomado ninguna acción legal al respecto.
Un compromiso aún podría ser atractivo para ambas partes: el Pentágono ya depende de la tecnología de Anthropic, y un cambio abrupto a los sistemas de OpenAI sería disruptivo.