Una startup de defensa apuesta por la IA autónoma en el campo de batalla
La empresa Scout AI, fundada en 2024 por Coby Adcock y Collin Otis, anunció esta semana el cierre de una ronda de financiamiento Serie A por $100 millones, liderada por Align Ventures y Draper Associates. Esta inyección de capital sigue a una ronda semilla de $15 millones en enero de 2025, lo que subraya el creciente interés en la inteligencia artificial aplicada a la defensa.
¿Qué hace Scout AI?
Scout AI se define como un “laboratorio fronterizo para la defensa”. Su objetivo es desarrollar un modelo de inteligencia artificial llamado Fury capaz de operar y comandar activos militares, comenzando con apoyo logístico y avanzando hacia armas autónomas. La empresa entrena sus sistemas en vehículos todoterreno (ATV) de cuatro plazas en una base militar en el centro de California, cuyo nombre no fue revelado.
El CTO, Collin Otis, compara el proceso de entrenamiento de la IA con el de los soldados: “Empiezan a los 18 años, a veces después de la universidad, así que se comienza con un nivel base de inteligencia. Es útil partir de alguien que ya ha hecho una inversión y luego enseñarle a ser una AGI militar increíble”, explicó Otis.
Tecnología de vanguardia: Modelos de Visión-Lenguaje-Acción (VLA)
Scout aprovecha los Modelos de Visión-Lenguaje-Acción (VLA), una tecnología lanzada por Google DeepMind en 2023 que combina LLMs con control robótico. Estos modelos permiten a los vehículos autónomos interpretar el entorno y tomar decisiones en terrenos no estructurados, un desafío mucho mayor que la conducción autónoma en carreteras urbanas.
La empresa ha asegurado contratos de desarrollo tecnológico militar por un total de $11 millones con organizaciones como DARPA, el Army Applications Laboratory y otros clientes del Departamento de Defensa. Además, es una de las 20 empresas de autonomía que participan en el ciclo de entrenamiento regular de la 1.ª División de Caballería del Ejército de EE.UU. en Fort Hood, Texas.
Primer producto: “Ox”, un software de comando y control
Scout planea lanzar como primer producto “Ox”, un software de comando y control que se integra en hardware robusto (GPUs, comunicaciones, cámaras). Permitiría a los soldados orquestar múltiples drones y vehículos autónomos terrestres con comandos simples como: “Ve a este punto de referencia y vigila las fuerzas enemigas”.
Para entrenar este software, Scout utiliza su campo de pruebas Foundry en la base militar. Allí, conductores realizan turnos de ocho horas conduciendo los ATV, registrando cuándo deben tomar el control para luego mejorar el modelo mediante aprendizaje por refuerzo.
Aplicaciones en combate: Drones y armas autónomas
Scout también desarrolla sistemas para drones de reconocimiento y ataque, dotándolos de modelos de lenguaje visual. En una misión típica, un grupo de drones munición volaría junto a una plataforma “quarterback” con mayor capacidad de cómputo para coordinar ataques contra objetivos como tanques enemigos, potencialmente sin intervención humana.
El equipo de operaciones de Scout, liderado por el capitán retirado del Ejército de EE.UU. Jay Adams, defiende que las armas autónomas no son nuevas (misiles guiados por calor y minas existen desde hace décadas) y que los drones pueden programarse para atacar solo en áreas geográficas específicas o con confirmación humana. Además, argumentan que los sistemas autónomos no disparan por miedo, como podría hacerlo un soldado de 18 años.
El futuro de la inteligencia artificial en la defensa
Los fundadores creen que Scout podría llegar a la Inteligencia General Artificial (AGI) antes que otros, porque su modelo interactúa constantemente con el mundo real. “Hay un argumento en la comunidad AGI de que solo se puede llegar a ser tan inteligente leyendo internet; la mayor parte de la inteligencia proviene de interactuar con el mundo”, afirmó Otis.
La inversión de $100 millones se destinará mayormente a costos de entrenamiento y cómputo. Scout planea construir su propio modelo desde cero en los próximos años, mientras que por ahora utiliza LLMs existentes de “hiperescaladores muy conocidos”, aunque no reveló cuáles.
“La tecnología es lo suficientemente buena para experimentar en el campo con soldados y descubrir cómo ser más efectiva para las fuerzas estadounidenses”, comentó Stuart Young, exgerente de programa de DARPA que trabajó en autonomía de vehículos terrestres.
Mientras tanto, Scout ya cuenta con el respaldo de figuras clave como el teniente coronel Nick Rinaldi, quien supervisa el trabajo de la empresa para el Army Applications Laboratory. La startup se ve a sí misma principalmente como una empresa de software, construyendo una capa de inteligencia para máquinas militares, sin fabricar los vehículos en sí.

Con esta inyección de capital y los contratos activos, Scout AI se posiciona como un actor clave en la próxima generación de guerra autónoma, donde la inteligencia artificial tomará decisiones críticas en el campo de batalla.