La visión espacial de la IA: ¿El futuro de la computación está en órbita?
En un movimiento que algunos consideran inevitable, Elon Musk y su círculo han hablado durante años sobre llevar la inteligencia artificial al espacio. Ahora, esa visión comienza a tomar forma concreta. SpaceX, la compañía de Musk, ha solicitado permisos regulatorios para construir centros de datos orbitales alimentados por energía solar, distribuidos en una constelación de hasta un millón de satélites. Este proyecto ambicioso podría mover hasta 100 GW de potencia de computación fuera del planeta.
«El lugar más barato para poner la IA será el espacio en 36 meses o menos», afirmó Musk recientemente en un podcast. No está solo en esta creencia. Incluso Jeff Bezos ha señalado que este es el futuro.

El alto precio de llegar al cielo: costos comparativos
Detrás del entusiasmo, la realidad económica presenta un desafío formidable. Un análisis inicial del ingeniero espacial Andrew McCalip revela que un data center orbital de 1 GW podría costar unos $42,400 millones, casi tres veces más que su equivalente terrestre. La mayor parte de este costo proviene de la fabricación de satélites y su lanzamiento a órbita.
- Costo actual al espacio: Aproximadamente $3,600 por kilogramo con el cohete Falcon 9.
- Costo necesario para ser viable: Se requieren precios cercanos a $200 por kilogramo, una reducción de 18 veces.
- Clave para el abaratamiento: El éxito del cohete Starship de próxima generación de SpaceX, que aún no es operacional.
«Hoy no hay suficientes cohetes para lanzar un millón de satélites… el costo de poner una carga útil en el espacio es masivo. Simplemente no es económico», señaló Matt Gorman, CEO de Amazon Web Services.
Desafíos técnicos más allá del lanzamiento
Llevar centros de datos al espacio no es solo una cuestión de costo. Existen enormes desafíos de ingeniería que deben superarse:
Gestión térmica y radiación cósmica
A diferencia de la creencia popular, disipar el calor en el vacío del espacio no es gratis. Se requieren radiadores muy grandes, lo que añade masa y complejidad. Además, los rayos cósmicos pueden degradar los chips y causar errores de «bit flip», corrompiendo datos. Para mitigarlo, se necesita blindaje costoso o componentes endurecidos para la radiación.
La paradoja de los paneles solares
La lógica del proyecto se basa en el arbitraje energético: los paneles solares en el espacio son de 5 a 8 veces más eficientes y pueden estar expuestos al sol más del 90% del día. Sin embargo, los paneles espaciales de silicio, aunque baratos, se degradan rápidamente por la radiación, limitando la vida útil de los satélites a unos cinco años.

La carrera espacial de la IA: Google, Starcloud y más
SpaceX no es la única compañía en esta carrera. Google (que tiene una participación significativa en SpaceX) ha anunciado el Project Suncatcher, con prototipos que lanzará en 2027. Por su parte, la startup Starcloud, respaldada por Google y Andreessen Horowitz, ha presentado planes para una constelación de 80,000 satélites.
Un white paper de Project Suncatcher de 2025 compara los costos de energía: en tierra, un kW de potencia cuesta entre $570 y $3,000 al año, mientras que la energía de un satélite Starlink cuesta unos $14,700 por kW al año.
¿Para qué se usarán? Inferencia vs. Entrenamiento
Un interrogante clave es el tipo de carga de trabajo para estos centros de datos orbitales. El entrenamiento de modelos de IA requiere miles de GPUs trabajando en masa y conexiones de ultra alta velocidad, un desafío en el espacio debido a la latencia y el ancho de banda limitado de los enlaces láser entre satélites.
Por ello, muchos expertos creen que la inferencia (ejecutar modelos ya entrenados) será la aplicación principal. «Casi todas las cargas de trabajo de inferencia se harán en el espacio», afirmó Philip Johnston, CEO de Starcloud, imaginando desde asistentes de voz hasta consultas en ChatGPT siendo procesadas en órbita.
El diseño modular y la tipografía digital de la información apuntan a que SpaceX visualiza unos 100 kW de potencia de computación por tonelada en sus satélites, el doble que los actuales Starlink, utilizando la red de enlaces láser de Starlink para lograr un rendimiento a nivel de petabits.
La adquisición de xAI por parte de SpaceX le permite a la compañía de Musk posicionarse tanto en data centers terrestres como orbitales, creando una estrategia dual para escalar la potencia de computación donde los costos y la cadena de suministro lo permitan. Como resume Andrew McCalip: «Una operación de punto flotante (FLOP) es una FLOP, no importa dónde viva».